BabyLab, el gran experimento bebé: Cómo funciona el cerebro infantil y qué ocurre cuando el desarrollo va mal

¿Cómo se desarrolla el cerebro de un niño? ¿Cómo aprende? ¿Qué cambios suceden cuando hay un problema de desarrollo? Un laboratorio de Londres está desplegando toda la tecnología disponible para comprender el cerebro infantil y lo que sucede cuando el desarrollo va mal.

Pero, ¿cómo se llega a la mente de un ser humano que no puede hablar, no sigue las instrucciones e interrumpe bruscamente sus experimentos? Ese es el reto aceptado por los científicos de Babylab, donde los científicos vigilan la actividad eléctrica en el cerebro de un bebé para averiguar qué ocurre y profundizar en uno de los grandes misterios de la vida.

El cerebro sufre más cambios durante los dos primeros años de vida que en cualquier otro momento: la conciencia, los rasgos de la personalidad, el temperamento y la capacidad de todos se ponen de manifiesto, al igual que los primeros signos de que el desarrollo podría sufrir alguna alteración. Pero este período es también el más difícil de explorar, porque muchas de las herramientas estándar de la neurociencia humana son inútiles con bebés debido a que es necesaria la cooperación de los participantes. Incluso los métodos basados en el seguimiento de la mirada resultan insuficientes para analizar el comportamiento y las reacciones en bebés.

Sin embargo, la propuesta de los científicos del laboratorio Birkbeck, en Londres, parece muy prometedora. Los científicos de este laboratorio  han sido pioneros en técnicas tales como la espectrometría de bebé de infrarrojo cercano (NIRS), que mide la actividad cerebral mediante el registro del color, y por lo tanto la oxigenación, de la sangre. También están tratando de fortalecer conclusiones mediante la combinación de múltiples técnicas. Lo que diferencia a este laboratorio del resto de laboratorios especializados en bebes es que “ellos están haciendo investigaciones sobre los bebés utilizando todas las técnicas únicas que te puedas imaginar”, dice Richard Aslin,  investigador del comportamiento infantil y director del Centro de Rochester de Imagen Cerebral en Nueva York.

El laboratorio ha utilizado estas herramientas para revelar una serie de “primicias” sobre la mente infantil, como las siguientes:

  • que los bebés prefieren mirar caras que les buscan directamente a ellos, en lugar de alejarse de ellos
  • que responden a esas mirada directas con una mejora de procesamiento neural
  • que los cambios en esta respuesta del cerebro pueden estar asociadas con la aparición posterior de autismo (lo que supone la primera evidencia de que una medida de la función del cerebro puede ser usada para predecir la condición).

En 2013, el Babylab inició un proyecto emblemático d para estudiar a bebés a partir de 12 semanas de edad que están en alto riesgo de trastorno del espectro del autismo o trastorno de hiperactividad y déficit de atención (TDAH), junto a un grupo de control, con el fin de detectar más signos tempranos de estas condiciones y encontrar terapias conductuales que puedieran ayudarles.  En 2014 el laboratorio recibió una importante cantidad de dinero para ampliar y reforzar el experimiento, en el que niños de 18 meses a 3 ó 4 años de edad serán sometidos a formas inalámbricas de electroencefalografía (EEG), NIRS y tecnología de seguimiento ocular durante la realización de diferentes actividades. El objetivo es entender el cerebro durante la niñez temprana, el momento en que los niños comienzan a apreciar la diferencia entre su yo y el otro, aprenden el idioma, se producen desarrollos complejos y se empiezan a formar los recuerdos a largo plazo, etc.

BabyLab

BabyLab intentará llenar el gran vacío de conocimiento existente sobre el cerebro infantil

Los científicos han estado investigado a los bebés a desde mediados del siglo XX. Uno de los primeros en hacerlo fue Jean Piaget, psicólogo suizo que utilizó observaciones detalladas de los lactantes y los niños mayores para comprender mejor cómo entienden el mundo.  Piaget desarrolló la teoría de que los bebés nacen esencialmente como pizarras en blanco, pero poseen la maquinaria que los motiva a explorar el mundo y les permite asimilar conocimientos.

La neurología infantil con tal nación en la década de 1960, cuando el psicólogo del desarrollo estadounidense Robert Fantz comenzó a medir la cantidad de tiempo dedicado por los bebés mirando algo como una manera de medir el interés que mostraban. Los experimentos basados ​​en mediciones de la mirada han sido un caballo de batalla en este campo desde entonces.

“Ha habido literalmente miles de experimentos realizados con estos métodos en tiempo buscando”, dice Aslin “, y por lo general se trata de una técnica muy fiable. Pero este tipo de estudios deben ser vistos con precaución, ya que se puede inferir demasiado de el funcionamiento de la mente de un bebé. De hecho, a muchos científicos les preocupa que algunos laboratorios no controlen los factores de confusión como deberían.

Además, los cerebros de los bebés están creciendo y se desarrollan a un ritmo extraordinario, lo que hace que las comparaciones entre diferentes edades sea difícil. Por eso, los científicos de BabyLab llevan ya muchos años trabajando en una forma satisfactoria de analizar el comportamiento infantil con la tecnología como factor clave para ello.

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Una de las primeras conclusiones de estos estudios es que los bebés no nacen pizarras en blanco, como decía Piaget. Sin embargo, tampoco poseen conceptos como los adultos  sobre cosas como números. Los investigadores argumentan que el recién nacido tiene preferencias de atención básica para cosas como caras y el habla, y que estas preferencias moldean el cerebro a medida que se desarrollan. Dicen que el hecho de que los bebés más pequeños prefieran el contacto visual directo es un ejemplo de ello, ya que esto les prepara para centrarse en las partes de mayor  relevancia social de su entorno, que a su vez les permite aprender sobre el lenguaje y otras señales sociales, como las expresiones faciales.

El autismo y el TDAH se han convertido en un foco importante de la Babylab

Tiempo mirando sigue siendo una herramienta importante en el laboratorio Birkbeck y en otros lugares, aunque en la actualidad se establece no por la observación humana, sino por la tecnología de seguimiento ocular. Esta medición es muy importante para estudiar el autismo y trastornos como el TDAH.

El autismo y el TDAH se han convertido en un foco importante de la Babylab, y son varios los experimentos para intentar comprender mejor estos trastornos. El equipo espera que las diferencias cerebrales encontradas a edades tempranas puedan  algún día proporcionar indicadores del autismo, que no se suele diagnosticar el tercer cumpleaños de un niño. También esperan encontrar la manera de dirigir el desarrollo del cerebro de nuevo hacia un curso más normal.

 


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