Calendario Semanal del Embarazo (Parte 20)


Tu bebé pesa alrededor de 2,900 Kg y mide unos 34 centímetros de la coronilla al cóccix. Aunque todavía se sigue acumulando grasa, la producción es menor. Notará que el aumento de peso ha diminuido o cesado.

Dado que el bebé ha contado con los músculos para succionar y tragar líquido amniótico, se han estado acumulando desechos en sus intestinos. Las células que han despedido los intestinos, las células epidérmicas muertas y el lanugo son algunos de los materiales de desecho que forman el meconio, las primeras deposiciones negras verdosas y espesas del bebé.

Si el bebé es un varón, los testículos han descendido al escroto, a menos que haya un problema denominado testículo no descendido. Si el bebé es una mujer, los labios vaginales ya están completamente formados.

Puesto que el bebé está encajado en la pelvis, tendrás la vejiga comprimida y sentirás deseos de orinar con más frecuencia.

Los cordones umbilicales, que transportan nutrientes de la placenta al bebé, varían de tamaño pero, por lo general, tienen unos 55 centímetros de longitud y 1-2 centímetros de grosor. A veces, el cordón umbilical puede enrollarse alrededor del cuello del bebé. Generalmente, esto no causa problemas aunque puede ser necesario realizar una cesárea si genera presión en el cordón umbilical durante el parto. Mucho menos común es la existencia de un verdadero nudo. Esto sólo ocurre en el 1% de los embarazos.

La mayor parte de la vérnix que cubría la piel del bebé y el lanugo han desaparecido. Tu cuerpo ha estado suministrando anticuerpos al bebé a través de la placenta, que ayudarán al sistema inmunológico del bebé a luchar contra infecciones en los primeros 6-12 meses de vida.

Las contracciones de Braxton-Hicks pueden volverse más frecuentes. Estas contracciones suelen ser dolorosas y fuertes como las contracciones del trabajo de parto real, pero no son regulares y no aumentan su intensidad.

Otra señal de trabajo de parto, como la ruptura de la bolsa de líquido amniótico, puede ocurrir en cualquier momento. Cuando se rompe la bolsa, algunas mujeres sienten una pérdida grande y repentina de líquido, y otras, una pequeña pérdida continua. A muchas mujeres recién se les rompe la bolsa en el momento del parto. A otras, el médico tiene que romperles la bolsa para poder comenzar el parto o para acelerarlo. Si crees que se te ha roto la bolsa o tiene contracciones regulares, ponte en contacto con tu médico.


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