Carta de un Sacerdote a su Jefe de Estado – III

feto humano

Aumentando la perspectiva, me permitirá que exprese el punto de vista religioso de creyentes judíos, cristianos (incluida la Biblia de Obama) y musulmanes, o sea, 3.000 millones de personas. La mitad de habitantes del planeta creemos y razonamos que el Ser Humano ES cuerpo y alma (ánima en latín, como usted sabe). Afirmamos que el cuerpo procede de los padres y el Ánima de Dios, uniéndose en el momento de la concepción.
Tenía usted razón cuando, al saber que había un sacerdote entre el público, dijo, “esto se anima”, parecía que intuía la pregunta. Sin pretenderlo, etimológicamente, está usted suponiendo la existencia del alma o diciendo, a esto se le pone alma. El Embrión se anima por que tiene ánima, alma. Todo ello late en el concepto occidental de Persona. ¿Será por esto, que usted sustituya machaconamente este término por el de Ciudadano?
C. Se supone pues que el Embrión humano debe gozar de todos los derechos humanos y con todas las condiciones que dice la Carta de los Derechos Humanos de la ONU. El primero es el derecho inviolable a la Vida de toda persona humana, independiente de cualquier decisión humana y desde la concepción hasta su muerte natural. Esto cuestiona lo siguiente:
1. ¿Por qué no tiene los mismos derechos un embrión con síndrome Down? ¿Sabrá que el Down está considerado como una de las malformaciones que ampara la ley del aborto para despenalizar la decisión materna de matar el feto? ¿Sabe que ha decrecido tremendamente el número de nacimientos Down desde la proliferación del diagnóstico prenatal, amniocentesis?


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