Colchón de cuna Babykeeper, el primero certificado como producto sanitario

En varias ocasiones hemos hablado de un problema que tiene en vilo a todos los padres durante los primeros meses de vida de su bebé: el síndrome de muerte súbita del lactante. Pero, ¿qué tiene que ver esto con el título de este artículo? Lo cierto es que todo, porque el colchón de cuna Babykeeper es el primer y único colchón de cuna certificado como producto sanitario precisamente por su capacidad para reducir el riesgo de muerte súbita del lactante.

Pero esta es solo una de las ventajas de este fantástico colchón para bebés. Te lo cuento a continuación.

La mayoría de los recién nacidos duermen alrededor de 15 horas diarias durante sus primeros seis meses de vida. Por este motivo es muy importante cuidar al máximo el colchón de la cuna, la superficie sobre la que el bebé va a pasar la mayor parte del tiempo.

Existen muchos problemas derivados de una superficie de descanso inadecuada y que podemos controlar. Por ello, BabyKeeper ha sido especialmente diseñado para controlar los parámetros más influyentes en el bienestar de los más pequeños: temperatura, entorno saludable, reinhalación de CO2, comodidad e higiene. Además, gracias a la reducción de los diferentes agentes exógenos conocidos, este colchón consigue reducir el riesgo de muerte súbita en el lactante.

¿Qué significa que sea un producto sanitario? ¿Qué garantías ofrece?

Un producto sanitario es aquel destinado a ser utilizado en seres humanos con finalidades de diagnóstico, prevención, control, tratamiento o alivio de algún síntoma o enfermedad sin ser un medicamento. Además, existen una serie de directivas comunitarias referentes a su comercialización en el mercado europeo. Según esto, para poder comercializarse un producto sanitario debe de estar en posición del Marcado CE de conformidad, otorgado por autoridades sanitarias como la Agencia Española de Medicamentos y Productos Santiarios (AEMPS).

El hecho de que BabyKeeper sea un producto sanitario ofrece una doble garantía. Por una parte, ofrece garantía de veracidad, es decir, que todas las propiedades reivindicadas por el producto están soportadas por una base científica. Por otra, ofrece garantía de calidad, es decir, que todos los componentes y procesos que intervienen en la fabricación del producto son sometidos a rigurosos controles de calidad y trazabilidad.

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