Conozca el lenguaje del llanto (II)

Mamá, estoy cansado

Si bien los niños siempre requieren atenciones, se cansan con facilidad y se derrumban. Advertirás que el pequeño llora exhausto después de todo un día rodeado de una familia que lo adora, o bien que tendrá momentos, sobre todo en las últimas horas del día, en los que parecerá llorar sin motivo alguno. Este hecho se produce porque los bebés tienen dificultades para filtrar todos los estímulos que reciben – las luces, los sonidos, el hecho de ser cogido en brazos, ver a tantas personas distintas – y, en consecuencia, lloran para decir a todos que ya tienen bastante. Cuando esto suceda, lleva al pequeño a un lugar tranquilo y deja que descanse un poco.

Mamá, me encuentro mal

Si acabas de dar de comer al bebé y has comprobado que todo está bien, considera el hecho de tomarle la temperatura para asegurarte de la ausencia de cualquier trastorno. El llanto de un bebé enfermo es distinto de cualquier otro. Muy pronto aprenderás a darte cuenta de cuándo hay algo que no funciona y así se lo indicarás al pediatra. Habrá algunas veces que no sabrás qué le puede estar sucediendo a tu hijo y desconocerás el motivo por el que no deja de llorar.  Por otro lado, puede tratarse de un cólico, en cuyo caso el llanto podrá durar incluso algunas horas y repetirse varias veces en una semana.

¿Qué puedes hacer?
– Cógelo en brazos, envuélvelo en un arrullo y acércatelo al cuerpo para que se sienta totalmente seguro.

– Puedes calmarle haciéndole oír el latido de tu corazón, una música muy suave o bien cantándole una nana. A veces, el pequeño necesita un poco de movimiento.

– Puedes acunarle o darle un paseo en coche. Si tiene un cólico, realizarle un masaje en la barriga o en la espalda constituirá un método que le proporcionará alivio.

Cuídate a ti misma

El llanto de un niño puede ser muy estresante para los nuevos padres, que suelen tener falta de sueño y sienten inseguridad sobre cómo afrontar la nueva situación. Si ya has hecho todo lo posible (le has dado de comer, lo has cambiado, te has asegurado de que no tenga frío ni calor y de que se encuentra bien), pero el niño continúa llorando, ha llegado el momento de pensar un poco en ti misma.

No debes sentirte frustrada si no consigues que se calle. Ponle a dormir y deja que llore un poco; puedes llamar a una amiga para pedirle consejo o concederte una pausa y dejar que otra persona se ocupe del bebé. Pon un poco de música relajante, respira profundamente y recuerda que llorar no le provoca dolor y que cuando llora es que quiere expresar algo que simplemente no te puede decir. Repítete a ti misma que este período pasará.

 

 


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