Los bebés, al no poder hablar o expresárnoslo, se ponen a llorar. Hay varios motivos por el cual un bebé llora: tiene frío o calor, si tienen hambre o están cansados o simplemente porque necesitan el calor y amor de sus padres.
En un principio los bebés no son conscientes de que se están comunicando a través del llanto pero pronto lo descubren y comienzan a utilizarlo también como una forma para llamar la atención y lograr lo que quieren.
El llanto puede variar en cada bebé, algunos pueden llorar muy poco y no ser escandalosos, mientras que otros pueden llorar con más frecuencia y ser más ruidosos. Muchas veces los padres ante el llanto de nuestro bebé, no sabemos que hacer ni como reaccionar. Este llanto -y más si ocurre en horas de la medianoche- nos hace poner nerviosos, impacientes y hasta culpables por no saber porque llora ni como calmarlo.
Lo primero que debemos hacer para determinar por qué llora nuestro bebé es aprender a identificar cada llanto y lo que puede significar cada uno, para esto podemos diferenciar 3 tipos de llantos:
- El Lloriqueo: Pueden ser sonidos apenas notables, mas en forma de quejas, no seguidos ni fuertes, y no emiten señal de urgencia pero sin duda que quiere decirnos algo.
- El Lloro: Es un llanto continuo, con mayor fuerza,. Este puede ser asociado con hambre, sed, o alguna pequeña molestia que pueda estar generando algo en su cuerpo, la ropa, el pañal etc.
- El Chillido: Es un llanto muy fuerte, interrumpido por chillidos o gritos acompañado de movimientos de brazos y piernas, que por su fuerza pueden provocar falta de aire y hacer que el bebé se prive. Este llanto puede ser considerado como una señal de dolor o molestia que va mas allá de la satisfacción de sus necesidades fisiológicas.


