Los 5 sentidos de los niños: La Audición
El oído es el primer órgano sensorial que madura. A las 24 semanas de gestación, el bebé comienza a percibir y a distinguir los sonidos. Por este motivo, resulta fundamental estimular este sentido, aún cuando el pequeño se encuentra en el interior del útero materno. Inmediatamente después de nacer, el niño puede reconocer a la madre por la tonalidad de su voz. No hay que olvidar que el desarrollo de la audición está ligado a la adquisición del lenguaje.
Hablarle al bebé desde los primeros días de vida es importantísimo. Los niños también nacen con un enorme potencial musical.
Durante el período fetal, el pequeño escucha el latido del corazón materno y aprende los primeros rudimentos del ritmo. Después de nacer ya sabe diferenciar melodías, timbres y tonos. La enseñanza musical es un punto de partida para promover el desarrollo de la motricidad del niño. Desde muy temprano, los pequeños logran moverse rítmicamente al compás de una melodía, un hecho que los ayuda a generar movimientos cada vez más precisos. Las canciones, por su parte, estimulan las habilidades lingüísticas. Pueden ser entendidas como historias melódicas que ayudan a desarrollar la comprensión y expresión oral.
Si un niño recibe estímulos que incrementan su potencial musical en los primeros años de vida, crece más creativo y con una mayor sensibilidad ante el mundo que lo rodea. La música favorece la comunicación y la sociabilidad.
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