Contra el cambio climático

Hasta hace bien poco, he de confesar que pertenecía a la, afortunadamente, pequeña legión de los que dicen que el cambio climático es una leyenda urbana. A pesar de ello, me he planteado constantemente si estaba segura de eso, si era cierto que no me estaba dando cuenta, si realmente me creía lo que debatía en las reuniones con amigos o si simplemente quería creérmelo porque era más fácil para mi vida. Esto fue así hasta que hace pocos meses volví a ver dos reportajes en concreto. Uno hacía referencia al tsunami en Indonesia en el 2004 y otro contaba el desastre del huracán Katrina en Estados Unidos.

Hay que ser un iluso para no darse cuenta de que no son fenómenos aislados. El mundo se nos va de las manos y es hora de empezar a ponerle freno. El cambio climático es algo real. No es un cambio geológico que le ocurre a la Tierra y que se produce cíclicamente cada muchos millones de años. Los científicos ya lo saben: la causa es nuestro estilo de vida.

Lo que ocurre es que el concepto es al mismo tiempo tan real y tan abstracto que, a veces, parece que nos queda grande. Y nos preguntamos qué podemos hacer nosotros, si no somos ni ministros ni activistas ecológicos ni nada similar.

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Pero desde nuestra existencia cotidiana también podemos participar, al igual que nos gusta participar de otras cosas. A lo mejor nos cuesta y no le ponemos mucho interés pero es necesario hacerlo.

La forma más sencilla es apostar por la sostenibilidad y sería perfecto integrarla en todos los aspectos de nuestras vidas. Hace tiempo leí en alguna parte que necesitaríamos dos planetas para vivir si siguiéramos consumiendo al ritmo en que lo hacemos en la actualidad. Simplemente preguntándonos de donde proviene todo aquello que compramos y los residuos que deja por el camino ya podríamos actuar en consecuencia.

No podemos seguir pensando que el planeta está a disposición de la raza humana para seguir haciendo con él lo que nos apetezca. La naturaleza tiene límites, así que deberíamos empezar a distinguir entre lo que es útil y lo que es perjudicial, lo que es necesario y lo que no.

Es fundamental entender que la rentabilidad económica y el ecologismo no son incompatibles sino todo lo contrario. Hay que pensar que si sólo uno de nosotros cambia sus hábitos de vida es un eslabón menos en la cadena del cambio climático.

Este post pertenece a la acción “100 posts sobre el cambio climático”


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3 comentarios

  1.   fgomez dijo

    Los tsunamis y tornados tropicales, según el cuarto estudio de síntesis del IPCC (Panel Intergubernamental sobre el cambio climático), así como otros desastres naturales, no pueden relacionarse con el cambio climático. Estos hechos han sido una constante en la historia de la tierra y de su clima, pero quizá hoy en día la documentación de estos temas es mucho mayor y con mayor repercusión social.

    Yo soy uno de los escépticos. Pero no sobre el cambio climático, que sí se está dando, sino que este cambio esté basado en las emisiones de CO2 de origen antropogénico.

    Si alguien quiere saber sobre el tema:

    http://www.renovablesymedioambiente.blogspot.com

    Saludos

    1.    Esther dijo

      El IPCC es una organización muy respetable que está realizando su quinto estudio sobre el cambio climático que, al parecer, terminará en el 2014.
      Los tsunamis y tornados tropicales han existido siempre pero Polonia, Holanda o el Mediterráneo no son zonas de clima tropical y, sin ir más lejos, las Baleares sufren cada año tornados cada vez de mayor intensidad.
      Algunos científicos opinan que los tsunamis no están directamente relacionados con el calentamiento global, pero la destrucción de las barreras de coral o la deforestación sufrida en las zonas en las que el mar ha arrasado pueblos enteros si tiene que ver la devastación que producen estos fenómenos que en otras circunstancias sería menor.

  2.   fgomez dijo

    Por supuesto.

    Los cambios en los diferentes ecosistemas debiso al cambio climático es algo incuestionable. El cambio existe y que el hombre está agravando sus consecuencias está también obvio. Pero yo hecho de menos, como tú bien mencionabas, que no se hable de temas como las deforestaciones masivas para la industria maderera, los cambios en los ecosistemas marinos de corales por pescas mediante arrastres incontrolados, vertidos…

    Pienso que se está desviando demasiado la atención a una molécula llamada dioxido de carbono, que pobrecita, se ha convertido en lo más odiado de la tierra.

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