Cuando el niño muerde

Todas las personas tienen sentimientos de agresividad. Como adultos, nosotros aprendemos a controlar esos sentimientos. Sin embargo, los niños, a menudo demuestran agresividad física. Ellos dan, muerden y arañan a otros. Este comportamiento es relativamente común y a menudo aparece cuando el niño cumple un año.

Si bien puede ser parte del desarrollo normal morder de vez en cuando, el morder persistentemente es una señal de que el niño tiene problemas emocionales o del comportamiento, por lo tanto, requieren una evaluación e intervención profesional. Muchos niños comienzan a morder agresivamente entre la edad de uno a tres años.

La acción de morder puede ser la manera por la cual el niño esté probando su poder para llamar la atención. Algunos niños muerden porque se sienten infelices, ansiosos o celosos. Algunas veces esta acción puede ser resultado de una disciplina excesiva o severa o por haber estado expuesto a la violencia física. Los padres deben recordar que los niños que están echando dientes pueden morder también.

En estos casos, Ud. tiene que de inmediato decirle “no”, en un tono calmado pero firme y con desaprobación. Al bebé que comienza a caminar (de 1-2 años), cárguelo firmemente o póngalo abajo. Al niño pequeño (de 2-3 años) dígale, “no es correcto morder porque le hace daño a las personas”. Si el niño persiste en su comportamiento de morder a otros, trate una consecuencia negativa. Por ejemplo, no cargue o juegue con el niño por espacio de cinco minutos después que el/ella haya mordido. Si éstas técnicas o intervenciones no son efectivas, los padres deben de hablar con su médico de familia.


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