Cuidados del pezón

Durante el embarazo es fundamental que la mujer mantenga aireada la zona del pezón y la areola, que lubrique con una gota del propio calostro y que exponga la zona al sol entre diez y quince minutos por día.

Durante la lactancia es recomendable repetir el procedimiento reemplazando el calostro por la leche. Además, debe tenerse en cuenta que los cepillos y jabones quitan la gratitud natural que recubre la piel del pezón y la areola por lo cual es preferible evitarlos durante este tiempo.

Es absolutamente innecesario limpiar el pezón antes y después de dar de mamar. La leche humana contiene antibióticos naturales (lizozima) y gammaglobulina específica entre muchas otras conocidas y desconocidas aún, por lo cual tiene un óptimo poder bacteriológico. También tiene otros ingredientes que son protectores de la piel, por lo cual no se necesita agua, ni agua con bicarbonato, ni ningún otro líquido quizás más cáustico. La única limpieza recomendable es por arrastre en la ducha habitual, pero sin jabón.

Los masajes suaves con movimientos hacia un lado y hacia el otro sobre el pezón, en el sentido de las agujas del reloj, ayudarán a elastizarlos y a hacerlo más prominente favoreciendo después la lactancia del bebé

Licenciada Alicia Mollo, psicóloga asesora en lactancia.
Sentir y Pensar y Geocities


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