Cuidados del recién nacido (I)

Una vez culminado el embarazo dejamos atrás todas las preocupaciones, ansiedades, incertidumbres y angustias de los mismos y comenzamos una nueva etapa, la de cuidar a nuestro bebé recién nacido, no menos emocionante que las anteriores. Pero ya estamos más tranquilas, felices, ya podemos ver y tocar a nuestro bebé y conocerlo.

Pero hay algunos cuidados especiales que el recién nacido precisa y debemos estar muy atentas. Es un ser muy pequeño y delicado, y aunque no tan frágil como parece, precisará de nuestra atención prácticamente las 24 horas del día. A medida que pasen los días sabrás interpretar sus estados de ánimo, sus llantos, sus quejidos. Con el correr de los días, interactuarás con él y él contigo, y se establecerán paulatinamente los códigos de comunicación entre los dos.

Alimentación

Es común que el recién nacido tenga un color amarillento, es que su hígado todavía no está maduro, y a medida que recibe la alimentación el mismo realiza sus últimos ajustes. Verás que tu bebé se la pasa durmiendo, y prácticamente se despierta sólo para alimentarse. Por eso no sólo es importante la alimentación que reciba, sino el afecto y protección que le transmitas en el momento de alimentarlo. No olvides que es el mejor alimento que el pequeño puede recibir en sus primeros días de vida.

Si tu bebé precisa alimentación con fórmula, presta mucha atención a la higiene con que la preparas. Las tetinas deben estar muy bien esterilizadas, lávate las manos con precaución antes de preparar la fórmula.El bebé te exigirá que lo amamantes cada tres o cuatro horas, incluso en la noche, por lo que tu sueño será interrumpido varias veces. Por comodidad, y porque nos gusta mucho tener a nuestro bebé acurrucadito a nuestro lado, es común que le demos el pecho acostadas y nos quedemos dormidas junto a el. Cuando se sienta satisfecho, el se soltará y se quedará dormido también.


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