Embarazo y dinero o embarazo y afectos

Sin ninguna duda, el embarazo supone un cambio a todos los niveles. Las hormonas se revolucionan y con ellas, toda la psicología, ya de por sí cambiante, de la mujer se ve alterada.

El gran misterio de la gestación, el parto y el postparto en su vertiente más global, ha llevado a una rama de la psicología en la que los conocimientos y las experiencias arrojan muchas respuestas.

Estamos en un momento de cambio, la sociedad española se enfrenta a la recta final de un convulso e inestable ejercicio 2010 en el que los hábitos de toda índole se han visto modificados por el contexto económico y social que se vive en España.

No cabe ninguna duda, que el embarazo, supone un punto de inflexión en la madurez de la mujer, crecimiento interno que se inicia mientras dura la gestación y que expande sus tentáculos a toda la familia.

Son muchas las mujeres que en un momento como el actual, sienten temor ante la llegada de un bebé. Factores sociales, afectivos, genéticos y, ciertamente económicos, condicionan el estado y evolución de la psicología maternal.

Podría determinarse por lo tanto que, la gestación es una crisis, una crisis en su acepción más cercana al cambio, cambios de toda índole que condicionan las rutinas afectivas y familiares no sólo de la madre sino de todo su entorno.

Sin embargo, es conveniente tener presente que la maternidad es un hecho único y que, con independencia de la inestabilidad que rodee a la sociedad, la llegada de un nuevo ser implica una apuesta por la calidad de vida.

Adicionalmente, el emberazo hoy es una tarea planificada, las parejas y, especialmente las mujeres, planifican el momento en el que desean ser madres atendiendo a criterios de planificación económica principalmente.

En épocas de crisis económica como la que se vive actualmente en España y específicamente en un momento como el actual en el que las medidas de austeridad afectan principalmente al índice de natalidad ya de por sí muy afectado por la debacle del mercado laboral, son muchas la parejas que aplazan la llegada de un bebé.

Sin embargo, la experiencia demuestra que, la planificación de un hijo es una labor que en la mayoría de las ocasiones carece de efectividad. Los escenarios y el contexto en el que se sitúa la llegada de un nuevo hijo, tales como los problemas económicos, el reajuste en los hábitos familiares de toda índole, etc.…pueden diferir completamente de la realidad.

No cabe ninguna duda que hay que planificar la llegada de un hijo al mundo en términos económicos, pero principalmente, la planificación se debe llevar a cabo atendiendo a criterios íntimos, relacionados con los afectos y deseos de la pareja ya que únicamente planificando la llegada de un bebé al mundo bajo criterios afectivos, el resultado será óptimo y la experiencia única en términos de crecimiento personal, evolución y fortalecimiento del núcleo familiar.


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