¿Te han dicho que puedes envolver al bebé? De acuerdo, pero hazlo con seguridad

Envolver bebés3

No son pocas las ventajas de envolver con mantitas a un bebé recién nacido, pero se debe hacer con seguridad. Por ejemplo se ha comprobado que duermen más tiempo y se despiertan menos, aunque en las primeras horas o días tras el parto, podría interferir en la lactancia materna porque al dormir más existe la posibilidad de que se reduzcan las tomas, y ello conduciría a hipoglucemia por reducción del aporte del alimento principal. En este sentido cabe mencionar que si bien es verdad que lo ideal es la lactancia a demanda, y que mamen cuanto quieran, en caso de los bebés que duermen mucho, que les cuesta despertarse incluso para comer, que pasan varias horas sin pedir, es necesario incentivarles.

Pero volvamos al envolvimiento: si imaginamos el tránsito desde el útero materno hasta el exterior, tras varias horas hasta salir por la vagina de mamá y habiendo atravesado el canal de parto, es fácil pensar que el pequeñín pueda sentirse aturdido. Ya no está abrigado, ya no tiene contención física, y por si fuera poco tiene que preocuparse por aprender a respirar y buscar al cuerpo que le ha albergado durante 40 semanas. Por suerte ahí está la madre para acogerle en sus brazos, y por suerte también, ambos estarán tan cansados que hasta podrán dormir un poco y olvidarse del mundo mientras lo hacen.

Una entrada de Healthy Children nos hablaba hace unos meses sobre la práctica de envolver bebés, poniendo énfasis en la seguridad. La pediatra Raquel Moon pertenece al grupo de trabajo que elaboró recomendaciones de la Academia Americana de Pediatría (AAP) para el sueño seguro, explica que un bebé envuelto sólo podrá dormir de espaldas, porque si están boca abajo podrían sufrir Síndrome de Muerte Súbita del Lactante o asfixia accidental.

Si envuelves a un recién nacido, hazlo siempre con seguridad.

Parece claro que la técnica ayuda a que el bebé mantenga la temperatura corporal, regula los reflejos del bebé que podrían despertarle o inquietarle (movimientos de las extremidades), proporciona un poquitín de presión que le recordará a cuando no había nacido y en general es agradable. Los brazos de mamá también son agradables, y si el bebé está vestido, en ellos también se encontrará cómodo; creo que se podrían combinar.

La doctora Moon también realiza una recomendación importante: a partir de los 2 o los 3 meses es mejor no envolver pues tienen más movilidad y aunque estén acostados de espaldas, pueden voltearse y quedar atrapados en la manita; a ello se une que les cueste despertarse pese al riesgo, precisamente por estar tan a gusto. Y por otra parte, si está muy apretado, podría llegar a desarrollar displasía de cadera.

A continuación tenéis un vídeo del Instituto Internacional de displasia de cadera, en él se explica paso a paso cómo envolver a un bebé:

Recomendaciones: mantenerse informados y seguir el sentido común.

Según la Academia Americana de pediatría, los papás y las mamás recientes, deben acostar a los bebes con la espalda sobre la superficie para dormir, librar el espacio de mantas sueltas, edredones o cojines grandes, evitar los protectores acolchados y otros elementos como juguetes de la cuna,… El documento que os he enlazado no menciona nada sobre el colecho, pero aquí tenéis más información. Por último, no olvides jamás que un bebé no debería quedarse dormido en un sofá, ni aunque sea al lado del adulto, y que tu hogar deberá ser un espacio “libre de humo” ahora que la vida y la salud del pequeñín depende de ti.

En cuanto a la técnica, y aunque el video anterior lo explica muy bien, existen unos consejos de la Sociedad Ortopédica Pediátrica de Estados Unidos, que junto a la división de Ortopedia de la AAP, dictan ‘cómo envolver correctamente al bebé’:

  • Estirar la mantita antes de colocar encima al bebé, y doblar una esquina; después colocar al niño boca arriba, de forma que la cabecita quede sobre el doblez.
  • Primero se endereza en bracito izquierdo y se lleva la esquina izquierda de la manta por encima del cuerpo para meterla por el costado derecho por debajo de este brazo; despues se hace lo mismo con el otro lado. La parte de abajo de la manita se dobla sin apretar y se pone debajo de un costado del cuerpo del bebé.
  • Deben quedar dos o tres dedos entre el pecho y la manta, y el bebé tiene que poder mover sus caderas dentro del “envoltorio”.

Para finalizar: quizás no lo has visto hacer a ninguna madre de tu entorno pero te lo han contado, eso es porque en algunos países es costumbre envolver a los bebés. Yo no lo he hecho de forma sistemática, y menos para acostarles, pero si que he utilizado mantitas si de madrugada se han despertado, y ni la teta, ni dormir conmigo, ni cambiarles surtía efecto: los ponía sobre mi, los cubría, ¡y a dar vueltas por la casa!

Esperamos que estos consejos te sean útiles.

Imágenes — t r e v y, Olaf


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