Evitar contagios

Es inevitable preocuparnos cuando simplemente nos resfriamos, pensando que se lo podemos contagiar a nuestro bebé. Para nosotros, un constipado es poco importante pero los virus que circulan por el aire atacan nariz, garganta y bronquios y para los bebés esos microorganismos sí son peligrosos y a través de nuestra respiración podrían contagiarse fácilmente.

resfriado

Mientras dure la peor fase del resfriado, para protegerle mientras le das el pecho, puedes ponerte un pañuelo o una mascarilla sobre la nariz y la boca para evitar que le llegue tu respiración.

Cuando haya estornudos o tos es imprescindible ponerse la mano sobre la boca, ya que si el niño se encuentra en el radio de acción de tu estornudo, lo más seguro es que le alcancen los virus y también se contagie.

estornudo

Antes de darle de comer, darle el pecho o cambiarle es fundamental lavarse las manos ya que, después de estornudar o sonarte, éstas son el vehículo perfecto para el contagio. Hay que lavarse con agua y jabón, tranquilamente y a conciencia.

No debes probar la papilla con los mismos cubiertos que vaya a usar tu hijo para comer. Es una mala costumbre que inevitablemente producirá el contagio.

Otra medida que seguramente nos apenará momentáneamente es ésta, pero, durante la fase más aguda de un resfriado no es conveniente dar abrazos, besos y caricias demasiado efusivos ya que los gérmenes se propagan con facilidad a esas distancias. 

Por último hay que ir con cuidado y evitar dejar pañuelos usados que el bebé pueda coger, manosear o peor aún ponerse a la boca.


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