Pensar en un chico que práctica artes marciales nos da la idea de niño violento y peleador, pero la verdad no puede alejarse más de ello, ya que los pequeños que desarrollan dicho tipo de deportes son más tranquilos y disciplinados de lo que se cree.
Ya sea en karate, judo, tae won do y cualquier otra de las disciplinas que contemplan las artes marciales, los maestros están abiertas a recibir y entrenar niños y niñas desde aproximadamente los cinco años de edad. Para los más pequeños, las clases van más hacia el aprendizaje de movimientos y coordinación corporal, sin mayor contacto físico.
Las artes marciales son ideales para niños tímidos, con problemas de concentración, inquietos o con baja autoestima. Allí, junto a compañeros y guiados por un profesor experto, aprenderán sobre su cuerpo, a controlar su energía y como volcarla positivamente, por lo que comprenden la importancia del auto control frente a la violencia.
Muchos lo ven como un deporte individual, pero las artes marciales son un trabajo de equipo en los que los niños forman fuertes lazos y amistades, ayudándose los unos a los otros y aprendiendo a respetar al maestro, lo que les servirá de mucho en los años de adolescencia.
Fuente: DeMamas


