Hidrocefalia congénita

Cuando el médico nos comunica la mala noticia de que nuestro bebé nacerá con algún problema de salud no podemos hacer otra cosa que largarnos a llorar. Esto es normal, luego, con el paso de los días nos vamos acostumbrando a que nuestro hijo nos necesitará fuertes para ayudarlos a nacer y crecer.

Dentro de los trastornos neurológicos, la hidrocefalia constituye uno de los problemas más comunes y por lo general es diagnosticado luego del segundo trimestre de embarazo, ya que durante los primeros meses de gestación es normal que el bebé tenga los ventrículos cerebrales dilatados. Incluso, hay dilataciones que remiten solas antes del parto, por eso los médicos no suelen dar diagnósticos definitivos durante el embarazo.

A menudo, hay que esperar hasta el momento del nacimiento para tener el diagnóstico definitivo y saber que tratamiento recibirá nuestro hijo.

Por más que la noticia de la hidrocefalia nos impacte mucho, hay que saber que hay muchos avances en la medicina, y que es totalmente  posible que el niño tenga muchos progresos en su desarrollo. Los casos más graves son los que tienen malformaciones asociadas en otros órganos. El retraso cognitivo sólo podrá diagnosticarse a medida que el niño vaya creciendo, aunque en muchos casos la hidrocefalia no causa ningún retraso.

Es de gran importancia la asistencia psicológica a los padres para poder afrontar este momento y ayudar al bebé a salir adelante y darle fuerzas.

Foto vía  El mundo.es


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