Hijos de familias nómades

No es un tema nuevo históricamente los niños del mundo se han desplazado constantemente de un lugar a otro junto con sus padres. En ocasiones en la búsqueda de un mundo mejor, nuevas oportunidades o simplemente por motivos laborales.

El concepto del desarraigo y las situaciones implícitas en los cambios durante la infancia, es relativamente moderno. Cuando terminaron las épocas conflictivas y las sociedades desarrolladas sentaron las bases de la forma de vida actual que impera en gran parte del planeta.

Quizá cuando se comenzó a evaluar la propiedad privada como un símbolo hegemónico del progreso, cuanto tener una vivienda en propiedad, el mismo puesto de trabajo durante los 30 años de vida laboral y acumular bienes y servicios que llegaron a considerarse vitales, es cuando se comenzó a vivir esa nueva tendencia de sistemas educativos en los que cualquier situación podía suponer un “trauma” para el niño.

Curiosa paradoja en la que la causalidad estableció una generación en la que los padres sentaron las bases del consumo como forma de vida, de la mano de sistemas educativos basados en la permisividad y las concesiones extremas a los niños que, cargados de derechos, se convirtieron en adultos sin rumbo para los que la vida, al primer tropiezo, se convirtió en una situación totalmente insoportable. Es posible… sólo posible que las sociedades en las que “todo es desechable” por las que hemos estado transitando sean parte de esta cultura.

Sin embargo y aunque pudiera englobarse desde alguna arista en la definición anterior, los hijos de familias nómadas, pueden aprovechar las fortalezas y oportunidades inmersas en la situación que les ha tocado vivir y transformarse en personas conocedoras de distintas realidades, distintas culturas, formas de vida… distintas realidades que, en definitiva, completarán al adulto en el que se convertirá.

No es tan relevante el hecho de transitar de un lugar a otro del mundo quizá cada año, de colegio en colegio, de país en país, como el equilibrio, la fortaleza del núcleo familiar, la seguridad y equilibrio en el que se desarrolle el niño.

Los niños pueden vivirlo como queramos los adultos, si para nosotros es un nuevo comienzo, una oportunidad, una ilusión… ellos lo vivirán así.

La adolescencia, un punto y a parte

No debemos olvidar que llega una etapa en la que las relaciones sociales y ajenas al ámbito familiar adquieren un peso específico determinante.

Si, sin duda… los cambios constantes, pueden ser vividos como experiencias mágicas y maravillosas pero… llegará una edad en la que el niño se transforme en un adolescente y ahí, su grupo de amigos, su primer contacto con la vida en ese tránsito hacia la adultez, requiera un poco de pausa…es importante permitirles vivir una adolescencia plena, en la que las experiencias inherentes a esta etapa; los amigos, las salidas, las actividades en grupo… conformen su núcleo.

Si no lo hacemos así, estaremos impidiendo el curso normal de su desarrollo y la madurez se adquiere por etapas… lo que no vivan a tiempo, lo vivirán después.

Si tienes que viajar por trabajo… si constantemente tu y tu familia os estáis desplazando de un lugar a otro, vívelo como una ilusión, enséñales a disfrutar del aprendizaje inherente a la multiculturalidad pero plantéate un momento de estabilidad, una etapa en la que sin duda, deberás echar el freno a los cambios.


Categorías

Consejos

Bebes Mundo

Bebesmundo era una web dedicada al mundo de los bebés. Actualmente está integrada en Madreshoy.com formando una web de mayor tamaño y con una... Ver perfil ›

Escribe un comentario