Jugar más para vivir mejor!!! (Parte III)

Juegos de crianza: el cuerpo y el juego

“Existe aquello que se llama los juegos de crianza que es una denominación general que utilizo básicamente para hablar del juego corporal.

Se pueden contar, por lo menos, tres grandes grupos de actividad lúdica: unos son los juegos de sostén, otros los juegos de ocultamiento y un tercero los juegos de persecución. En los tres tipos de juegos, se ponen en funcionamiento los temores básicos. Estos son juegos corporales, en los que no interesan tanto los objetos sino el cuerpo”.

Uno de los temores básicos es el temor a la caída, no como al tropiezo en el suelo sino a desprenderse del cuerpo protector. Caer implica desgarrarse, perder el agarre con el otro. “Los juegos de sostén son aquellos donde al niño se le producen variaciones en su sostén como sentarlo sobre el empeine del pie, meciéndolo, alzarlo y bajarlo, sentarlo sobre los muslos, llevarlo a caballito.

Todos esos juegos elaboran, de alguna manera, la pérdida, la reducción de la relación de contacto corporal. Por eso muchas veces son los padres quienes toman al niño y lo elevan. Lo importante de estos juegos es que introducen un temor y al mismo tiempo la forma de elaborarlo, que introducen al niño en lo ficcional”.

Otra de las elaboraciones que el niño hace es la pérdida de la referencia visual, que también es un temor, aunque ya no primigenio sino aprendido. Los juegos de ocultamiento, desde el más sencillo del baberito y el cuco, también introducen al niño en la ficción porque plantean algo que no es cierto, pero en la pérdida de contacto visual lo importante es que se hace casi en cercanía con el niño, casi en contacto con el niño. El niño sabe donde está el otro y el adulto sabe donde está el niño. Es algo ficcional.

Cuando el chico es más grande, y llega el padre o la madre a la casa, y el niño es el que siempre está presente porque el que se va es el padre; cuando el que se va vuelve, el que está, no está: se esconde. “Carlitos no está”. Ese juego va a dejar preparada una instancia para otro juego colectivo que es la escondida, una forma que tienen de reconocimiento del espacio, de monitoreo y es un trabajo de control de la ansiedad fantástico”.

Es importante aprender a observar los progresos del niño, darle los juguetes y variar los juegos de a poco, uno por uno, para que siempre le resulten novedosos.

“En los juegos de persecución, que sería el tercer grupo, aparecen el temor a la pérdida del refugio o del lugar seguro y comienzan cuando el niño está en brazos del adulto y hay un tercero que le dice “Mirá que te agarro”. O sea, que en los juegos de persecución hay un perseguidor, un perseguido y un refugio. Para el que es perseguido el primer refugio es uno mismo y el segundo refugio va a ser un lugar x. Siempre es bueno que el adulto no descrea del refugio porque para poder jugar hay que darle credibilidad a ese refugio, si los adultos invaden el refugio, el niño se queda sin eso”, dice Calmels, autor del libro Juegos de crianza.

sentirypensar


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