Jugar más para vivir mejor!!! (Parte IV)

Estimular el desarrollo

El primer recurso para ayudar al aprendizaje es proporcionar al niño en sus actividades, experiencias o juegos de estimulación que promuevan e impulsen su desarrollo. Siempre es trascendente que las personas a cargo de la estimulación estén tranquilas y muestren al bebé o al niño su interés, motivación y alegría ya que el chico percibe muy bien las reacciones afectivas y los estados de ánimo de la gente que lo rodea.

Es por ello que debe tenerse en cuenta que las personas involucradas en esta estimulación juegan un rol fundamental en el desarrollo del niño. “Uno de los ejemplos que pongo para explicar el concepto de cuerpo, es el de los niños que se adoptan tempranamente, y los niños adoptados se parecen mucho a los padres adoptivos. No son hijos de la sangre pero son padres de cuerpo, ¿en qué se parecen? En la forma de caminar, en el timbre de la voz, en la gestualidad, en los sabores que le pueden gustar. En una cantidad de cosas que aprenden… estos niños hacen un esfuerzo extra por parecerse”.

Es necesario que las actividades se desarrollen en un ambiente que sea tranquilo, sereno y alegre, para ello es fundamental que el ánimo de los adultos involucrados ayude a crear este clima, con cierto espacio, ventilado, libre de corrientes de aire, con luz natural suficiente, arreglado con sencillez y orden, de acuerdo a las necesidades del niño. Antes de comenzar debemos seleccionar los materiales más atractivos: de diversas formas y de colores brillantes, lavables, resistentes, de fácil manejo por las manitos del bebé para que los agarre, los chupe, los tire y más tarde, cuando esté en capacidad de hacerlo, pueda pasárselos de una mano a otra. Es importante que estos objetos no sean peligrosos y que los participantes transmitan tranquilidad, explica Libenson, autora del libro Criando hijos, creando personas.

Además, hay que tener en cuenta que los progresos en las conductas del niño, las necesidades y el interés que él expresa, serán los marcadores que dirán cómo seleccionar y organizar las actividades de estimulación. Cada niño tiene una forma particular de expresarse, un cuerpo propio y un rostro propio que hay que aprender a mirar, y una voz individual que es necesario escuchar para lograr comprender su mundo y para guiarlo en el descubrimiento del mundo que lo rodea. Es la mejor manera de ayudarlos a crecer. Y a vivir.

Fuente: Sentir y Pensar


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