La estrella de los reyes Magos – II

los ReyesMagos2

Por el camino me he “estrellado” muchas veces las estrellas eran tan seductoras, pero tú, Señor, has vuelto siempre a salir en el horizonte de mi vida, como un acompañante sencillo, silencioso, realista, hermano de todos, asegurándome siempre que morir amando es lo que lleva a la vida totalmente dichosa.

Por eso estoy hoy aquí adorándote silenciosamente, teniendo como reflexión que ésta fiesta tiene dos nombres: Epifanía o manifestación del Señor, y Reyes Magos, a los que el Señor se manifestó. No miraremos ahora el fenómeno de la estrella. Tampoco la personalidad de los Magos, sino su actitud. El hecho lo cuenta San Mateo. Llegaron unos Magos a Jerusalén, preguntando por el nacido rey de los judíos, pues habían visto su estrella en Oriente y venían a adorarlo.

Porque son diversas las actitudes de los hombres ante la llamada de Dios. “Cuando un dedo señala una estrella, todos los tontos sólo miran al dedo”. Quizá la estrella fue visible en toda la región. Pero muchos no levantaron la visita y no la vieron. Quizá muchos vieron la estrella, pero no la siguieron. Quizá algunos la vieron y la siguieron, pero les faltó constancia y desistieron. Los Magos, en cambio, vieron la estrella, se pusieron en marcha, se enfrentaron al simún del desierto, y llegaron hasta el final. “No se pusieron en camino, dice San Juan Crisóstomo, porque hubieran visto la estrella, sino que vieron la estrella porque se habían puesto en camino, como premio a su generosa actitud”.


Escribe un comentario