La fiebre en los niños: entenderla, tratarla y saber qué analgésico es más adecuado

De repente miramos a nuestro bebé y vemos que tiene “chapetas” en los mofletes, ponemos nuestra mano en su frete y le notamos cliente, además está raro. Rápidamente le ponemos el termómetro y nuestros temores se confirman, tiene fiebre.

En ese momento se disparan las alarmas, ¿Qué hago? ¿Salir corriendo a urgencias? ¿Quizás no es para tanto?

¿Qué es la fiebre?

Aunque la temperatura del cuerpo humano varía según la hora del día y hay diferencias de unas a otras personas, se considera que la temperatura normal de nuestro cuerpo no debe superar los 37.5ºC si lo medimos en la axila o 38ºC si lo medimos en el recto.

La fiebre no es una enfermedad, es un síntoma. Se trata de una reacción de nuestro cuerpo, causada por una infección por virus o bacterias.

Realmente la fiebre es una respuesta de defensa de nuestro organismo, que intenta acabar con esos virus o bacterias. Los virus crecen a temperaturas bajas, alrededor de 37ºC, así que nuestro cuerpo eleva la temperatura para que los causantes de la fiebre tengan difícil vivir y reproducirse en nuestro organismo.

También es la encargada de activar las defensas de nuestro organismo, porque ese aumento de temperatura es lo que estimula a nuestro sistema inmunitario para fabricar los glóbulos blancos y anticuerpos que lucharán contra la infección.

Detectar la fiebre es muy fácil

Solo con mirar al niño nos damos cuenta de que algo no va bien.

Normalmente el bebé respira mas deprisa, el corazón se acelera, sus mejillas están enrojecidas, los ojos le brillan…Notaremos que está muy inactivo, con escalofríos y se queja insistentemente de frio. Por otra parte, al tocar su frente la notamos caliente.

Para confirmar si el bebé tiene o no fiebre la mejor forma es utilizar un buen termómetro.

El termómetro ideal

Hace unos años se retiraron los clásicos termómetros de mercurio y fueron sustituidos por otros de múltiples modelos.

Termómetros digitales

Suelen ser bastante rápidos y precisos. Su forma recuerda a los de mercurio y su colocación para tomar la temperatura es similar a la de aquellos. Suelen utilizarse para tomar la temperatura en la axila, aunque hay modelos que también permiten tomarla en el recto o en la boca.

Termómetros electrónicos

Muy útiles en adultos o niños mayores. Aunque su uso en bebés o niños pequeños no es muy aconsejable porque pierden bastante precisión.

Su precio es mas elevado.

Tiras plásticas para medir la temperatura en la frente

Muy populares hace tiempo, pero nada eficaces. Mucho mejor utilizar otro método

Donde colocar el termómetro

Aunque se puede tomar en la boca, el ano o la axila, en nuestro medio lo mas habitual es tomarla en la axila. Puedo aseguraros que en mis muchos años de experiencia y trabajo en diferentes hospitales es la única temperatura que se valora por los profesionales, la axilar.

También hay que tener en cuenta que mantener al niño con el termómetro quieto en la boca sin que lo escupa o lo golpee con los dientes es muy difícil y tomar la temperatura en el recto supone sujetar al bebé con el termómetro en su sitio y esto es complicado, además siempre tenemos el riesgo de que con el forcejeo que, seguramente, tendremos con él para mantenerle quieto se pueda introducir demasiado el termómetro en el ano.

¿Siempre es necesario tratar la fiebre?

La fiebre es un síntoma, no una enfermedad. De forma que lo que tenemos que tratar es la enfermedad causante de la fiebre.

La Asociación Española de Pediatría (AEP) recomienda tratar la fiebre solo si le produce malestar al niño, si no es así recomienda no darle medicamentos y dejar a la fiebre hacer su función.

Medidas a tomar

Procura que el niño esté cómodo y a gusto. No le abrigues demasiado.

Ofrécele agua y líquidos frecuentemente, la fiebre hace que pierda líquido y puede deshidratarse.

Darle un baño: es todo un clásico en el tratamiento de los niños con fiebre. No es mala idea, pero no es necesario bañarle con agua fría, mejor un ratito en remojo con agua tibia, siempre vigilado por un adulto.

Mantén una temperatura suave en la habitación del bebé.

Si el niño está incómodo y/o la fiebre es alta puedes darle algún medicamento analgésico. Los utilizados son paracetamol o ibuprofeno, aunque el ibuprofeno solo está indicado en niños mayores de 6 meses.

No es recomendable alternar ambos medicamentos simultáneamente para bajar la fiebre. Esta costumbre aumenta el riesgo de que se produzcan confusiones y que aparezcan más efectos secundarios.

¿Cuándo debo consultar con el pediatra?

  • La fiebre dura más de 48-72 horas.
  • Si tiene de 3 a 6 meses y su temperatura supera los 39 ºC o si tiene 40 ºC con cualquier edad.
  • El niño está muy irritable o adormilado
  • Si está decaído a pesar de bajar la fiebre, o tiene un llanto muy intenso, irritable.
  • El niño tiene mal aspecto general o dificultad para respirar.
  • Cuando rechaza la alimentación o los líquidos.
  • Si le aparece una erupción en la piel.
  • Si el niño tiene menos de 3 meses de edad, en cualquier caso, deber ser valorado por un profesional sanitario.

Y siempre que tu sentido común te lo sugiera. Ten en cuenta que si tu no encuentras explicación a la fiebre de tu hijo lo mejor es consultar con su pediatra.

¿Tengo que llevarle a urgencias?

Desde luego que sí, siempre que aparezcan alguno de los siguientes síntomas

  • Temperatura superior a 40ºC mantenida.
  • Fiebre alta cuando nuestros hijos tienen alguna enfermedad crónica grave
  • Rigidez de nuca, dificultad o dolor para flexionar el cuello. Si dudáis pedidle a vuestro hijo que se mire el ombligo, cuando no puede hacerlo decimos que tiene rigidez de nuca. A veces la fiebre produce una falsa rigidez de nuca, pero si ya ha bajado la fiebre y el niño es incapaz de mirarse el ombligo debéis acudir a urgencias.
  • Manchas en piel de color rojo vino o moradas que no desaparecen al estirar la piel.

Aunque, a veces, la decisión de acudir a urgencias es bastante difícil, siempre es mejor “prevenir que lamentar”.


Categorías

El bebé, Salud

Nati Garcia

Soy matrona, madre y desde hace un tiempo escribo un blog. Me preocupan mucho todo lo relacionado con la maternidad, la crianza y el crecimiento... Ver perfil ›

2 comentarios

  1.   Macarena dijo

    Gracias Nati por este recordatorio, creo que es importante que nos mentalicemos de que la fiebre no es más que un síntoma, y aprendamos a distinguir los estados febriles que pudieran entrañar algún riesgo, tal y como tu has detallado. Aprendí hace tiempo, que lo más prudente es observar a los niños, mantenerlos en un entorno cómodo y seguro, y procurar hidratación; cuando hay que ir al médico, se va, pero no siempre es necesario, y no tiene sentido coger el coche para irnos a Urgencias por unas décimas de fiebre. Además, hay veces que incluso el organismo se regula solo, yo tengo analgésicos / antitérmicos para mis hijos, pero no siempre les doy en estos casos. Un problema que tenemos hoy en día es que queremos ver resultados inmediatos, y a veces los procesos víricos se toman su tiempo, nos falta paciencia, creo yo.

    En fin, equilibrio, como siempre digo… sería lo deseable.

    1.    Nati Garcia dijo

      Gracias Macarena, espero que sea de ayuda para aclarar un poco los conceptos.
      Un saludo

Escribe un comentario