La llegada de un hermanito

Cuando se espera la llegada de otro bebé todo cambia de nuevo y los niños son los primeros en percibir los cambios. A algunos de ellos les causa inquietud, están nerviosos y les cuesta dormir. Otros tienen actitudes regresivas como si quisieran volver a ser bebés de pocos meses, se vuelven a hacer pipí en la cama y quieren comer papillas y leche otra vez. La edad crítica para los celos se da entre los dos y los cinco años.

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Para que los niños se encuentren más tranquilos con la llegada del nuevo bebé lo mejor es no anunciarlo demasiado pronto, es mejor esperar a que se note la barriga y que surja de forma natural. No entienden demasiado bien el concepto de tiempo y explicarles que el bebé llegará dentro de nueve meses quizá sea algo complicado de asimilar.

Hay que explicarle de forma sincera todos los cambios que conllevará la llegada del bebé no sólo lo positivo.

Con el bebé ya en casa será bueno hacer cada día alguna actividad exclusivamente con el mayor como leer un libro o dar un paseo a solas con él. Si demuestra cierta rabia hacia el bebé habrá que ser comprensivos sin reñirle y demostrarle nuestro amor también para él. Por supuesto no se pueden permitir agresiones físicas. Incluso sería bueno implicarle en el acontecimiento sin ir al cole ese día,  para esperar la llegada de mamá con el hermanito.

Pasados unos días el hermano mayor se puede involucrar en el cuidado del recién nacido, si él quiere, sin responsabilizarle excesivamente, es decir, con cosas sencillas, como darle el chupete o ponerle crema.

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Si se va a dar el pecho al bebé es mejor no aislarse para que el mayor no se sienta excluido, incluso podremos explicarle que cuando él era igual de pequeñito recibía los mismos cuidados.


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