Las pruebas del recién nacido

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Sin duda es un momento maravilloso para los padres al ver a su bebé recien nacido. Pero, entre las preocupaciones la más importante es el temor por la salud del bebé: ¿cuánto pesará?, ¿estará sano?, ¿tendrá algún problema?… No hay que alarmarse: en las primeras horas de vida harán al recién nacido todas las pruebas necesarias para confirmar que está bien.

Cuando no hay complicaciones y el parto transcurre sin problemas, una enfermera pediátrica suele proporcionar los primeros cuidados al pequeño. Pero cuando la salud del futuro bebé corre peligro, resulta imprescindible la presencia de un pediatra neonatólogo en la sala de partos.

Es por ello que existen todo un procedimiento de reconocimiento y atenciones que recibe el recién nacido. Cabe señalar que el tradiciomal palmazo en las nalgas para provocar el llanto del bebé ya pasó a la historia. Ahora se opta por métodos más suaves, como estimular los pies del chiquitín para que reaccione, en caso de que no haya llorado al sentir el contacto de las manos del ginecólogo.

Lo mismo sucede con el cordón umbilical: ya no se corta de inmediato. A no ser que la salud del pequeño corra peligro, los médicos esperan a que deje de latir para hacer el corte y separar físicamente al niño de la madre.

Otras prácticas como bañarle nada más nacer o usar por sistema una sonda para limpiar la nariz y el estómago también están en desuso. Ahora, a no ser que el bebé no pueda respirar, las secreciones se limpian suavemente con una gasa.


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