Menú navideño para los niños

Te damos algunas claves para que los pequeños disfruten de sus fiestas favoritas con platos no muy elaborados y fáciles de comer, a ser posible con la mano. Recuerde que a los niños les cuesta romper sus rutinas, en especial a los más pequeños. Y lo expresan claramente: se descontrolan, no comen nada (o por el contrario, comen hasta la indigestión). ¿Cómo lograr que disfruten como se merecen de las comidas y cenas de Navidad?

Es aconsejable elegir un menú sencillo, atractivo y fácil de comer. Un primer plato puede consistir a base de entrantes variados. Se pueden preparar: croquetas, huevos rellenos, canapés, embutidos, flan de verduras, champiñones rellenos de queso. De segundo, una carne blanda y ligera o un pescado sin espinas ni salsas pesadas. Son buenas opciones: lomo a la naranja, pechuga de pavo con ciruelas o pastel de marisco.

De postre, además de los tradicionales turrones y mazapanes, mousse (de chocolate, limón, o fresa…) o macedonia con una bola de helado, si se desea poner fruta. Para brindar podemos ofrecerles su refresco favorito o champán sin alcohol. Las bebidas alcohólicas, incluso en muy pequeñas dosis, son muy dañinas para ellos. Y si hay uvas hay que elegirlas pequeñas y quitarles la piel y las pepitas, para evitar atragantamientos. Antes de los cuatro años tampoco conviene darles frutos secos.

Los horarios deberían alterarse lo mínimo. Si invitan los abuelos, no tendrán inconveniente en adaptarse a las horas habituales de cenas y comidas de sus nietos si se lo pedimos con mano izquierda. En Fin de Año conviene que la comida y la merienda sean frugales, así se abre apetito para la cena.


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