Niños mentirosos

fanstasiaAlrededor de los seis años los niños empiezan a distinguir la fantasía de la realidad. Empiezan a darse cuenta de lo que es la televisión y a averiguar que lo que sabe o piensa no lo saben los demás. Entonces es cuando aparecen las primeras y verdaderas mentiras, es decir, las que se hacen a sabiendas.

La fantasía es necesaria en el mundo infantil  ya que los niños la utilizan para jugar, pero ese mundo para él es realidad, por lo tanto no se le puede reñir porque no son verdaderas mentiras. A la edad de tres o cuatro años no son conscientes de mentir es algo malo.

Sin embargo, más adelante, hay que evitarla;  incluso en los casos en los que para el niño parezca justificada. Por lo tanto, en casa, hay que fomentar la honestidad y la sinceridad.

La mejor forma de hacerlo es premiándole cuando sea sincero en lugar de castigarle cuando mienta. Si el niño confiesa una travesura, a veces es mejor que el castigo no sea tan severo en compensación por no haber ocultado dicha travesura con una mentira para evitarlo. Hay que castigar en concordancia con la importancia o la trivialidad de las “maldades” que hacen los niños.

mentiras

Es conveniente no poner al niño la etiqueta de mentiroso, así como otras muchas etiquetas que tenemos tendencia a ponerles. No es nada positivo y sólo conseguiremos que haga efectiva la realidad de dicha etiqueta fomentando que mienta más.

Es fundamental el diálogo y no ser demasiado exigentes ya que otra de las causas por las que los niños mienten es para no defraudar, por lo tanto es mejor ponerles metas realistas y alcanzables para ellos.


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