Podemos encontrar una gran variedad de frutas y verduras durante todo el año. Estos alimentos son excelentes ya que contienen un alto nivel de agua, gran cantidad de vitaminas y minerales, ayudan a mantener un equilibrio dentro del organismo y además, son riquisímas. Pero a los niños no les gustan. Tienes que acostumbrar a que las ingieran desde pequeños y así cuidaras de su salud.
Hay formas en que puedes presentarlas o cocinarlas que harán potenciar sus beneficios y de esta forma, los niños podrán comerlas.
Es importante realzar los vegetales que más les gustan a los niños y disimular aquellos que rechazan. Si sabes que a tu niño le gusta alguna fruta o verdura, entonces daselas a menudo y si sabes que hay alguna que no le gusta, puedes “camuflarla” y ver si de esta forma tu niño lo acepta.
Presentar las verduras de manera agradable y divertida. Hay que saber entrarle a los niños, capaz si toman las verduras de forma divertida se animan a probarla. Otra forma de hacer divertido un plato, puedes ofrecer una gran variedad de colores con vegetales rojos, verdes y amarillos. También puedes utilizar verduras y frutas para decorar la comida (ojos de aceitunas, orejas de tomates, nariz de champiñón y boca de morrón).
Cocinar las verduras al vapor. Es la mejor forma de concentrar el valor nutritivo y mantener su sabor.
Llevar al niño a la verdulería y dejarlo elegir lo que quiere comer. Fomentar la selección de diferentes colores para asegurar el aporte vitamínico y mineral y proponer la prueba de un vegetal nuevo cada día.


