¡Pues sí! los refrescos contienen demasiado azúcar y perjudican la salud

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La obesidad ya ha alcanzado dimensiones de epidemia, y según la Organización Mundial de la Salud, cuando sucede durante la infancia, está asociada a más probabilidad de enfermedades no transmisibles, mantenimiento de un IMC elevado (sobrepeso también en la edad adulta) e incluso muerte prematura. Datos de 2013 (la tendencia no hace más que subir), indicaban que más de 42 millones de niñas y niños tenían sobrepeso, enfermedad que hace décadas se asociaba a la abundancia, y ahora a la precariedad económica y social.

La mejor forma de evitar este problema es evitar el desequilibrio entre ingesta y gasto calórico: realizar actividad física a diario, y evitar alimentos hipercalóricos. Para ayudarte a entender quiénes son los culpables, señalaré directamente al sedentarismo, así como a los excesos de sal, grasas y azúcares. Creo que la responsabilidad sobre la propia salud la tenemos nosotros, incluso cuándo se trata de denunciar prácticas abusivas de la industria alimentaria (regalos en establecimientos de comida basura, anuncios de refrescos azúcarados que presentan un mundo vital inundado de alegría,…). Y hablando de refrescos:

Nadie nos obliga a comer/beber unos u otros alimentos, y la familia tiene una responsabilidad enorme sobre la salud de los niños, pero tampoco nos engañemos: cuando una empresa gasta mucho dinero en publicidad de un producto en concreto, lo hace para crear “necesidad” y porque la táctica funciona. Además de sumergirme más de lleno en el tema del azúcar presentes en los refrescos, me gustaría llamar la atención sobre un documento que una multinacional ha publicado.

Refrescos con azúcar: la tienen pero ¿son los únicos responsables?.

Según podemos leer: “… todas las calorías cuentan en el control de peso… Entendemos que muchas personas necesitan reducir su ingesta total de calorías… , de modo que no hay único alimento o bebida responsables de la obesidad”

Pues tampoco es que nos hayan “descubierto las Américas”, eso ya lo sabíamos; pero la cuestión es que muchos consumidores conocemos esta información, y por eso apostamos por una alimentación más equilibrada, con menos presencia de azúcares refinados, y más de fibra. También sabemos que los mejores alimentos para la salud son los que no necesitan publicidad, y también son los que no llevan etiqueta indicando su composición. Hasta aquí todo bien.

Que las personas gastamos menos calorías (y quizás si dedicáramos un poquito de cada día a “simplemente caminar”, la cosa cambiaría) también es vox populi. Lo que pasa es que (sin personalizar) con demasiada facilidad se cuentan historias a través de los diversos canales de comunicación que hoy en día nos (des) informan, en las que la gente es súper feliz bebiendo refrescos; y creo que es mi obligación desmentir tal idea.

Refrescos azúcar

¡Pues sí! Los refrescos llevan demasiado azúcar.

Leo también en el documento mencionado que “los refrescos suponen entre un 2,1 y un 2,6 por ciento de la ingesta calórica total (según sexo y edad)”. También se indican otros alimentos que igualan o superan ese porcentaje, por ejemplo la bollería, los embutidos o los cereales.

No me creo que los refrescos añadan una carga calórica tan pequeña. Según este post que he encontrado en El nutricionista de la general, “las bebidas azucaradas son tanto la principal fuente de azúcar en la dieta de los norteamericanos, como la principal fuente de calorías”. Lo cual no me extraña porque una lata lleva el equivalente a 9 cucharillas; de hecho en esta entrada nuestra hay una tabla en la que se observa como una lata de bebida de cola, supera a los cereales el desayuno, e incluso a 2 magdalenas.

Que no nos distorsionen la realidad, por favor. Y si lo hacen, que no nos lo creamos, porque la salud es importante, y si es de nuestros hijos, aún más. A veces intentan equiparar unas cosas con otras, y debemos saber que la fruta o unos cereales integrales, independientemente de las calorías, son de mejor calidad nutricionalmente hablando, pues contienen mucha fibra.

Consumo responsable y otras medidas.

El vídeo que podéis ver tras este párrafo, corresponde a una iniciativa en México destinada a incrementar los impuestos sobre los refrescos, para así desincentivar el consumo: allí los índices de obesidad están disparados. Además de aquel país centroamericano, en Inglaterra la presión del chef Jamie Oliver, consiguió que la Comisión de Sanidad del Parlamento, redactara una recomendación para instaurar un impuesto del 20 por ciento sobre alimentos y bebidas con mucho azúcar.

Además del consumo responsable que los ciudadanos debemos tener, las autoridades pueden hacer mucho por nosotros y por nuestros hijos. Por ejemplo, también se propone un etiquetado de advertencia (al estilo de las cajetillas de tabaco), o que se reduzca considerablemente la cantidad de azúcar en las latas de refrescos. Las empresas productoras nos dirán que ya existen modalidades de bebidas sin azúcar (con otros edulcorantes, y aquí me reservo la opinión, por el momento), pero el caso es que hay consumidores que buscan el sabor de este endulzante natural.

Vuelvo a insistir en el equilibrio nutricional, y en sentar unos buenos hábitos alimenticios desde que los niños son pequeños, para que conformen crezcan puedan tomar decisiones en beneficio de su salud, y no de las modas o del “bolsillo” del propietario de tal o cual compañía. Que a ver: un refresco si vas a un cumpleaños pues ¡hombre!, mucho daño no hace. Otra cosa es convertir su consumo en un hábito, y peor aún ser de esas madres o padres que dicen “pues yo, toda la vida tomando ‘poned el nombre que queráis’, y no estoy enferma/o ni gorda/o”. Disculpad, pero no me gusta jugar a ser irresponsable, el azúcar también se relaciona con diabetes; hay enfermedades que no se visibilizan rápidamente, y es muy importante por ello tener información fiable sobre los riesgos.

Refrescos azúcar

Para beber diariamente agua, tampoco zumos (que ya hablábamos sobre ellos aquí): no pasa nada por hacerlo, refresca, hidrata, no quita el hambre, da gusto beberla,… tiene tantas ventajas que no entiendo cómo nos hemos “desapegado” tanto de ese líquido que nos sienta genial.

Imagen — (Última) Parker Knight


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Nutrición

Macarena

Ante todo madre: mis hijos se han criado pegados a mí, y han aprendido que la libertad se gana con responsabilidad. Ahora (¡bendita adolescencia!... Ver perfil ›

2 comentarios

  1.   Marisol H dijo

    Si realmente queremos a nuestros niños, no debemos darles tanta azucar en las bebidas. Actualmente ya hay bebidas funcionales que permiten tanto a adultos como niños disfrutar de bebidas deliciosas, sin azucar, sin aspartame, con ingredientes 100% naturales, que cuentan con patentes y certificaciones internacionales. Mi familia, mis amigos y Yo las consumimos y la verdd ni se imaginan lo que ayuda vivir sin esos excesos sin ser un sacrificio. si quieren saber de ellas con mucho gusto les comparto la información.

    1.    Macarena dijo

      Hola Marisol, gracias por tu comentario; seguimos prefiriendo el agua y que los peques conozcan el sabor real de las frutas frescas. En todo caso te agradezco nuevamente, pero no deseamos publicidad de productos en los comentarios.

      Un abrazo.

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