Los problemas oculares en los niños, muchas veces son diagnosticados en forma tardía. No porque los padres no se preocupen por sus hijos, sino porque los niños no manifiestan -o no se dan cuenta- de que tienen problemas con su vista.
El glaucoma es un trastorno de la vista que se caracteriza por una pérdida progresiva de las fibras nerviosas de la retina y cambios en el aspecto del nervio óptico. Uno de los principales síntomas del glaucoma es que la presión del líquido que se encuentra dentro del ojo se eleva por encima de los valores normales.
El glaucoma produce una pérdida gradual del campo visual y de la visión en general.
Los síntomas son muy diversos. El exceso de lagrimeo, la sensibilidad aumentada a la luz (fotofobia), el ojo más grande y perdida visual. Muchas veces, cuando la presión es muy alta, puede acompañarse de dolor ocular.
El tratamiento inicial para el glaucoma es tratar de bajar la presión ocular a valores normales. Para esto se cuenta con fármacos que disminuyen la producción del humor acuoso o incrementan su velocidad de reabsorción. Estos fármacos se aplican en forma de colirio, siendo los procedimientos quirúrgicos para glaucoma más agudos.
Si notas algo extraño en el comportamiento de tu niño o si en la escuela piensan que el niño tiene problemas visuales, lo ideal es consultar con un oftalmólogo para iniciar rápidamente un tratamiento.


