Es posible que si tienes niños hayas pasado por la experiencia en la cual quieres darle de comer algún alimento, que tú sabes es saludable, nutritivo y beneficioso para él/ella, y que hayas fracasado en tu intento, ya que el niño se negó a comerlo rotundamente.
Esta “aversión” a los alimentos nuevos se la conoce como neofobia, en realidad, el término significa, de manera general, “miedo a lo nuevo”, pero se lo emplea también para estos casos.
Este rechazo a los alimentos desconocidos, la neofobia, se caracteriza por el miedo o rechazo a aquello que se desconoce. En relación con la alimentación, es muy frecuente durante los primeros años de vida: los niños no quieren, rechazan, salir de los hábitos alimenticios que ya conocen.
Frente a esta situación, los padres deben procurar en primer lugar no forzar al chico a que coma determinado alimento, y en segundo término, probar la incorporación de éste progresivamente y cada tanto. Si lo que se quiere lograr es que un chico adopte determinado grupo de comidas o un alimento en particular lo primero que hay que hacer es buscar formas de presentación novedosas, llamativas, coloridas y atractivas; y en segundo lugar evitar cualquier asociación entre el alimento en cuestión y situaciones traumáticas como puede ser un vómito o una enfermedad.
Otra de las claves que pueden ser de utilidad en estos casos es el ejemplo: es especialmente relevante que los padres no sólo insistan con la adopción de determinados alimentos, sino que además ellos mismos los coman, demostrando a sus pequeños que son “seguros” y agradables, evitando, por todos los medios, expresar cualquier tipo de disgusto y desagrado.


