La urticaria es una reacción alérgica que se localiza en la piel y se presenta como ronchas. Estas ronchas, también llamadas pápulas, son redondeadas, sobreelevadas, con bordes definidos, rosadas y producen mucha picazón.
No solo se circunscribe a la piel, sino que también toman mucosas, como la piel interna que recubre la nariz, la boca, la garganta, etc. produciendo dificultad en hablar, deglutir y/o respirar.
El tratamiento para la urticaria en bebés y niños es bastante simple, aunque siempre con control médico.
- Todo el tratamiento está dirigido a disminuir la duración de la etapa aguda que normalmente dura una semana, a través del uso de un jarabe o comprimidos que tiene la capacidad de disminuir notablemente la duración de los síntomas.
- Lo que no se debe ignorar es que el proceso puede repetirse muchas veces en la vida.
- Las cremas antivirales no son efectivas.
- Y los antibióticos serán indicados por el médico solo en los casos de grande infección.
Factores a tener en cuenta, para que no empeore la alergia:
Existe una serie de factores que puede agravar, de forma inespecífica, el prurito (picor) o los habones en la urticaria crónica, para lo cual debe seguir las siguientes recomendaciones:
- Evitar el rascado, cualquier fricción o la presión (fajas, sujetadores, cinturones o ropa apretada) sobre la piel.
- Evitar las situaciones de estrés emocional.
- Evitar el ejercicio físico y los cambios bruscos de temperatura. Además, algunos alimentos y medicamentos tienen la capacidad de liberar histamina, empeorando de forma inespecífica la urticaria. Es aconsejable reducir o evitar su administración y entre ellos, destacan:
- Alimentos: Conservas, ahumados, congelados, chocolate, frutos secos, cítricos, quesos fuertes, embutidos, pescado azul, marisco, condimentos, bebidas alcohólicas y carbonatadas.
- Medicamentos: Aspirina (AAS) y otros antiinflamatorios no esteroideos (AINES), derivados mórficos como la codeína y los contrastes radiológicos.


