Shantala: Masajes para bebés (Parte II)

Hoy te vamos a enseñar como realizar los masajes Shantala a tu bebé.

Para comenzar necesitaras un espacio tranquilo, con una temperatura agradable para tu bebé y una música relajante para que acompañe con tus masajes y un aceite o una emulsión hipoalergénicas para el bebé.

Coloca al bebé sobre un lugar seguro y cómodo para realizar los masajes y colócalo boca arriba. Comienza colocándote un poco de aceite en tus manos y frótalas para darle un poco de temperatura, así el primer contacto no será desagradable si el aceite o tus manos están frías.

Coloca tus manos aceitadas o encremadas en el pecho del bebé y sepáralas en direcciones opuestas hacia las costillas y los brazos. Esto facilita la ampliación de la regulación del recién nacido.

Partiendo del costado izquierdo del recién nacido con tu mano derecha, sube hacia el hombro opuesto, esto trae equilibrio y armonía.

Toma el brazo derecho del bebé con la mano en forma de brazalete, y masajea desde el hombro hacia la mano deslizándose suavemente, dándole la noción limite y contorno al brazo.

Manos: No se debe aplicar aceite allí, ya que tu bebé de seguro se suele llevarse la mano hacia la boca, solo masajear con tu dedo pulgar desde el centro de la palma hacia los dedos. Luego coloca su mano sobre la palma de la tuya y con tu otra mano masaje muy suavemente sin presionar con la palma de tu mano. Esto prepara al bebé para la acción equilibrada de dar y recibir.

Abdomen: Trabaja con las dos manos, se inicia en la base del pecho hasta debajo del ombligo.
Cuando una mano termina la otra comienza. Ayuda a mover el intestino, soltar los gases y evitar los cólicos.

Con tu mano izquierda toma los pies del bebé estirándolos hacia arriba y el antebrazo derecho, masajea desde el abdomen hasta los genitales como si fueran olas.

Piernas: Realízalo igual como lo hiciste con los brazos, deslizar la mano como un brazalete, desde el muslo hasta los tobillos, determinando en los pies.

Pies:
El masaje en la planta de los pies debe ser con suavidad, pues los bebés son muy sensibles.

Los masajes en los brazos y en las manos, como en las piernas y en los pies, fortalecen los músculos y las articulaciones, activa la circulación y estimula el sistema nervioso, preparando al bebé para gatear y caminar.

Espalda: Coloca al bebé atravesado sobre tus piernas, con la cabeza del niño para el lado izquierdo. Con la mano derecha sujeta firmemente las nalgas del niño. Sujeta los pies con la mano izquierda y deslizar la mano derecha desde el cuello hasta las rodillas.

Sujeta los pies con la mano izquierda y deslizar la mano derecha desde el cuello hasta los pies.

Una mano parte desde el cuello y la otra mano parte de las nalgas y se encuentran en el medio de la espalda. Esto alivia la tensión acumulada entre las vértebras cansadas, porque el bebé se queda mucho tiempo acostado. Además produce armonía y relajación.

Rostro: No usar aceite ni emulsiones en esta zona. Colocar al niño de espalda como en la posición inicial. Con la punta de los dedos masajear la frente desde el centro hacia los lados. Masajear alrededor de los ojos.

A los lados de la nariz, coloca los dedos pulgares entre los ojos en la parte alta de la nariz y deslícelo por los laterales hasta las fosas nasales siguiendo hasta la pera, después sube nuevamente y reinicie el movimiento.

Orejas: Agarra suavemente con tu dedo pulgar y el índice el lóbulo de la oreja de tu bebe y realiza un movimiento circular hasta la parte superior. Esto estimulara la musculatura, preparando al bebé para poder expresar sus sentimientos (placer, rabia, risa, llanto…) Colabora en descongestionar las vías respiratorias y estimula lo sensorial (vista, gusto, olfato, taco y oído).

Piernas y brazos

Los brazos: Toma los dos manitos del bebé y crúzaselos sobre el pecho, cerrándole y abriendo. Libera la tensión de las regiones cervicales y dorsales facilita la respiración superior.

Toma el brazo derecho y pierna izquierda y haz que se crucen sobre el abdomen. Libera las tensiones de la parte baja de la espalda, estimula la energía vital, de equilibrio y armonía. Finaliza abrazando a tu niño.

Resultado: Elimina tensiones musculares y emocionales. Le permite tener una referencia corporal. Le da equilibrio al metabolismo y refuerzos de sentimientos, de seguridad y confianza. Es un momento de contacto, conocimiento y felicidad para toda la familia que rodea al bebé.


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