Fecha:
09/12/2008 - 11:06 AM
Tiempo de lectura: 6' 08 minutos
Durante una actividad de recreación, varios niños de entre 9 y 11 meses, comparten el espacio y los recursos de entrenamiento. Si los observamos atentamente, veremos en cada uno de ellos conductas de socialización diferentes. Diego, gatea por todo el espacio, se acerca sin miedo a sus compañeros. María, se mantiene apartada en un rincón, llorando. Juan, explora tímidamente, pero siempre vuelve a su lugar. Pedro, patalea porque quiere un juguete que comparten otros niños.
La herencia genética explica muchos de estos comportamientos, ya que tan temprana edad, las familias aún no han influido determinadamente en las modificaciones de los rasgos de personalidad. El temperamento se hereda, pero también se educa.
¿Qué hacer para ayudar a nuestros hijos a crear patrones sociales positivos? Participa de la trivia y descubre como mejorar tus vínculos con tu bebé.
A continuación, te invitamos a participar en la siguiente trivia. Elige, entre las opciones, verdadero o falso, aquella que mejor refleje tu opinión sobre la afirmación presentada. Continuar leyendo »
Fecha:
07/11/2008 - 11:07 AM
Tiempo de lectura: 5' 03 minutos
Entender el crecimiento y desarrollo cambiante de tu hijo es una parte importante de ser padres. A medida que los bebés y los niños pasan por una serie de etapas de crecimiento, pueden encontrar desafíos emocionales y físicos, y algunos problemas relativamente comunes durante estos años.
El crecimiento y el desarrollo incluyen no solamente los cambios físicos que se producirán desde la infancia hasta la adolescencia, sino también algunos de los cambios en las emociones, la personalidad, la conducta, la forma de pensar y el lenguaje que el niño desarrolla a medida que empieza a entender e interactuar con el mundo que le rodea.
El Recién Nacido Continuar leyendo »
Fecha:
13/10/2008 - 11:01 AM
Tiempo de lectura: 4' 23 minutos
La puericultora Laura krochik aconseja y explica las necesidades más básicas de la maternidad.
“No existe el exceso de upa. Hacer upa a un bebé no daña nunca”. Así la puericultora, especialista en lactancia y crianza, Laura Krochik, echa por tierra la idea de que darle mucho cariño a un bebé es casi sinónimo de malcriarlo. Como si acostumbrar a alguien a los buenos cuidados fuera sinónimo de acostumbrarlo a algo malo, a algo que no va a poder obtener siempre.
¿Qué significa malcriar?
Creo que el concepto de malcriar tiene que ver con cómo se lo usa comúnmente: con esa idea de cuidar de no criar niños “caprichosos”, “dependientes”, “inseguros”. Deberíamos ir al origen de todas estas “conductas” para encontrar una respuesta mucho más acabada. Hay que tener en cuenta que el ser humano es el más inmaduro e indefenso de los mamíferos, que el estado de vulnerabilidad que experimentamos al nacer no vamos a volver a experimentarlo nunca más en la vida. Continuar leyendo »
Fecha:
22/09/2008 - 11:07 AM
Tiempo de lectura: 4' 02 minutos
Ventajas del buen humor
El sentido del humor es necesario en la vida familiar tanto como la disciplina, la educación o los valores. Nos permite ver los problemas en su dimensión correcta, ni sobrestimados ni subestimados. Sabernos reír de nuestros errores y asperezas facilita reconducir situaciones que, de otro modo, aumentarían las tensiones y los conflictos. Además, la risa es una de las expresiones que más beneficios aporta a una persona.
A medida que nuestros hijos crecen y empezamos a sentir la responsabilidad de su educación, nos ponemos perfeccionistas. Llevados por la tensión y el estrés, pasamos la mayor parte del tiempo corrigiendo de forma reactiva, o haciendo énfasis en los errores, los conflictos y las dificultades, y nos olvidamos de pasar tiempo con ellos divirtiéndonos. Dejamos de ser modelos de personas alegres y divertidas, meritorias de ser imitadas por su alto sentido del humor.
Seamos conscientes de que la alegría y el buen humor también se educan. A lo largo del día tenemos muchas oportunidades de vivir nuestra relación con los niños de forma entretenida. Un padre o una madre divertidos y alegres son tan o más dignos de crédito que aquellos que están siempre serios. Continuar leyendo »
Fecha:
21/09/2008 - 19:08 PM
Tiempo de lectura: 2' 59 minutos
La mayoría de los padres se preocupan mucho cuando descubren que su hijo dice mentiras y no saben qué hacer para evitar que esto se convierta en un hábito. Conviene saber que antes de los seis años un niño no distingue entre la realidad y la ficción y por tanto, no miente de forma voluntaria e intencionada. Para estos niños agradar y complacer a sus padres es lo más importante, por lo que ocultan lo que no es de su agrado.
¿Por qué mienten?
Son varios los motivos que llevan a un niño a mentir:
1. Los niños que necesitan mas atención y dedicación por parte de los padres tienen cierta tendencia a inventarse y crearse su propio mundo y, para ello recurren a la fantasía. La mayoría de estos niños se crean para sí mismos ese mundo imaginario e idílico en el que les gustaría vivir.
2. Los niños que tienen mucha imaginación a veces, cuentan historias inventadas y las viven como reales.
3. Dificultad para diferenciar la realidad de la ficción. Aunque, a partir de los siete años, el niño adquiere la madurez psicológica suficiente para distinguir la realidad de la ficción. Es entonces cuando empieza a tomar conciencia de que la mentira puede ser un recurso muy útil para utilizar según le convenga. Continuar leyendo »
Fecha:
04/09/2008 - 11:03 AM
Tiempo de lectura: 0' 56 minutos

- Cada niño tiene sus tiempos y hay que respetarlos. Si bien es importante estimular a nuestro hijo, no es bueno obligarlo a que llegue a la meta si todavía no está maduro para hacerlo.
- Hablarle con frecuencia (pero no agobiarlo) y no sólo para darle órdenes sino, sobretodo, para preguntarle y explicarle cosas.
- Conversar con él mientras realiza tareas placenteras como jugar, bañarse, pasear o leer y hacerlo con un tono cariñoso y alegre.
- Es importante que siempre se le hable al niño utilizando palabras con sentido, aunque por el momento no las entienda, en lugar de sonidos guturales, que almacenará en su cerebro sin una utilidad posterior.
- No corregir las palabras que expresa de forma inexacta, sino repetirlas correctamente: a su “ayó bela”, podemos asentir con “sí, sí, adiós abuela”.
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