Una mascota para mi hijo (Parte II)

¿Cómo debe mi hijo interactuar con las mascotas?
Para proteger tanto a su hijo como a su mascota, es de importancia crítica que un adulto supervise todas las interacciones entre la mascota y el niño. Es también importante que usted ayude a su hijo a que vea el mundo desde el punto de vista de su mascota. Pregúntele a su hijo cómo se sentiría si alguien le diera con los dedos en sus ojos o le halara las orejas. Explíquele que incluso las mascotas más dóciles tienen límites y que a todos los animales se les debe tratar con cuidado y respeto. Ayude a su hijo a entender que:

  • Las mascotas necesitan espacio y no siempre pueden agradecer la atención de los seres humanos, sobre todo cuando están comiendo, jugando con sus juguetes o descansando.
  • Las mascotas pueden enojarse si se les acaricia o estimula demasiado. Enséñele a su hijo a que acate señales de advertencia (como sisear, fruncir la boca, retroceder o gruñir) que indican que su amigo animal quiere que lo dejen tranquilo.
  • Las mascotas de otras personas pueden sentirse incómodas y mostrarlo cuando su hijo las toca o incluso se les acerca. Dígale a su hijo que le pida permiso a un adulto antes de tocar otra mascota. Explíquele que algunas mascotas se pueden sentir amenazadas cuando se les mira fijamente, se les acorrala o se les abraza.
  • Los animales que sienten dolor pueden arremeter o morder a cualquier persona que trate de tocarlos. Enséñele a su hijo a dejar tranquila a una mascota lesionada y a notificar inmediatamente a un adulto.
  • Algunos perros se excitan e incluso se vuelven peligrosos cuando los niños gritan y corren. Enséñele a su hijo comportamientos apropiados alrededor de los perros.
  • Los perros confinados a jardines o automóviles pueden tratar de proteger su territorio si una persona se les acerca. Enséñele a su hijo a no provocarlos ni acercarse a ellos.
  • Los perros se pueden excitar demasiado y volverse dominantes durante juegos como lucha de la cuerda o lucha libre, posiblemente lesionando a un niño como resultado. Enséñele a su hijo a no jugar tales juegos con los perros y, en vez de eso, jugar a “buscar la pelota”.

¿Cómo puedo ayudar a mi mascota para que se sienta segura?
Al igual que los niños, las mascotas necesitan tiempo para ajustarse a entornos y circunstancias nuevas, y necesitan oportunidades para estar solos sin hacer nada. Proporciónele a las mascotas su propio lugar para que puedan retirarse de los niños. No ponga a sus mascotas en situaciones en las que se sientan amenazadas. Por ejemplo, los perros a los que se les dejan solos en jardines pueden ser provocados accidental o intencionalmente por los niños del vecindario. Además, las mascotas viven vidas más largas, saludables y seguras cuando se quedan dentro de la casa con la familia.

¿Cómo puede mi hijo ayudar a cuidar de una mascota?
Permitir que los niños ayuden a cuidar de una mascota enseña responsabilidad e inculca un sentido de competencia y logro. Elija tareas adecuadas para la edad de su hijo. Incluso los niños pequeños pueden participar en algún aspecto de cuidar de un amigo animal -seleccionando un juguete o collar nuevo, ayudando a cortarle el pelo o cargando una lata de comida.

¿Cómo puedo enseñarles a mis hijos a que cuiden bien de las mascotas?
La mejor forma de enseñarles a sus hijos a que sean cuidadores responsables de las mascotas es ser usted mismo un cuidador responsable. Esto debe comenzar incluso antes de que usted consiga una mascota – asegúrese de que tenga expectativas realistas acerca de ser dueño de una mascota. Y tome medidas para seleccionar el animal apropiado para su familia en el debido momento.

Tan pronto como introduzca una mascota en su familia, establezca y haga cumplir reglas acerca del debido cuidado de la mascota. Por ejemplo, dígales a sus hijos que no halen el rabo, las orejas ni ninguna otra parte del cuerpo del animal e insista en que nunca provoquen, golpeen ni persigan a la mascota. Enséñeles a los niños cómo recoger, sostener y acariciar debidamente al animal. Estas lecciones simples son esenciales para ayudar a que los niños sean cuidadores más responsables.

Aunque ciertas actividades de cuidado de las mascotas las deben manejar los adultos, usted todavía puede incluir a sus hijos, explicándoles lo que está haciendo y por qué. Por ejemplo, cuando lleva a su mascota al veterinario a esterilizar o castrar, explíquele a su hijo cómo la operación no sólo reduce la población excesiva de las mascotas, sino que también puede ayudar a que su mascota sea más saludable, calmada y cariñosa.

Involucre a sus hijos en las actividades de entrenamiento de la mascota, lo que no sólo ayuda a que su mascota sea un miembro de la familia con mejores modales, sino que también le enseñará a su hijo el tratamiento humanitario y una comunicación eficaz.

A fin de cuentas, sus hijos quieren aprender cómo tratar a los animales -y a la gente- observando cómo usted trata a la mascota de la familia. Ellos estudiarán la forma en la que usted alimenta, acaricia y le da ejercicio a su animal compañero. Y prestarán mucha atención a cómo reacciona usted cuando una mascota raya los muebles, ladra excesivamente o ensucia la casa. Aunque estos problemas son frustrantes, “eliminar” a la mascota no sólo es injusto para la mascota y sus hijos, sino que también envía un mensaje incorrecto acerca del compromiso, la confianza y la responsabilidad. Al encarar problemas con la mascota, aborde la causa del problema. A menudo, un veterinario, profesional de un refugio de animales o entrenador de perros le puede ayudar a resolver problemas con las mascotas para que usted pueda mantener a toda la familia junta.

Promoción de la protección de todos los animales
The Humane Society of the United States
2100 L Street, NW, Washington, DC 20037


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