Viajar a contra marcha: la elección más acertada para niños de hasta cuatro años

A contra marcha

Después de escribir hace unos días este post sobre la necesidad (y obligación) de usar SRI para los niños durante los desplazamientos en coche, he tenido que ampliar este tema tan delicado, aportando una visión que no es nueva, pero está tomando fuerza en las Redes Sociales, a través no solo de las recomendaciones de especialistas; sino (y sobre todo) mediante posts en blogs de mamás y papás. Quiero hablaros de las sillas a contramarcha, que garantizan hasta cinco veces más seguridad que una convencional, de hecho los países en los que la medida ha sido implantado, han visto como el número de accidentes mortales en carretera se han reducido.

No me he olvidado de todas las dudas que genera la adquisición del que creemos ‘el mejor SRI’ antes de tener el primer bebé, y conforme crece…, en aquella época apenas se hablaba de llevar a los niños a contramarcha más allá de los 18 meses, entre otras cosas porque muchos bebés a esa edad rebasan el peso máximo para poder utilizar un Grupo 0+. Con mi hija pequeña el peso se ajustaba bastante, pero era (es) bastante alta, y las piernas se salían por todos los sitios, así que llegar casi a los 2 años en tal postura fue quizás demasiado atrevido.

Pero sí, no sólo es un práctica recomendada por la DGT: hasta los cuatro años como mínimo, siempre que la estatura del niño lo permita, esto son 105 centímetros. Son sillas por lo tanto de Grupos 0+ y 1. En este informe de la Fundación Mapfre, se indica que el porcentaje del 75 por ciento del que hablé el otro día, referido a las lesiones que se previenen, aumenta hasta el 95 % con la utilización de estos dispositivos.

Factores a tener en cuenta

En la web A Contra Marcha, encontramos unas aportaciones que explican la reivindicación de viajar a contra marcha:

  • Los impactos más graves estadísticamente hablando, son los frontales, y frontolaterales.
  • En un impacto se genera mucha energía: un kilo de peso a 50 kilómetros por hora se convierte en 32.
  • Entre un adolescente o un adulto y un niño pequeño, hay diferencias morfológicas como las que se aprecian en la siguiente imagen. Después de observarla, se puede entender fácilmente que debamos proteger las partes más vulnerables.

A contra marcha

Parece ser que un porcentaje muy elevado de papás y mamás en nuestro país, creen que es sólo hasta los 9 kilogramos, que deben llevar al bebé a contramarcha. Es una creencia errónea, como lo son los mitos que os detallaré y están desalentando la utilización de estas sillas. Es hora de cambiar esta mentalidad colectiva, ¿no creéis?

¿Inconvenientes de viajar a contramarcha?

Ninguno, es así, pero si queréis, vemos las excusas una a una, para que os deis cuenta de que ‘hace más el que quiere que el que puede’, toda información es buena, y me veo en la obligación de contaros:

  • ¿Los niños se marean viajando hacia atrás?, ¡qué va! ni por un momento pienses que esa afirmación tiene algún sentido. Tened en cuenta que están acostumbrados a ir así desde que han nacido. En los casos de niños (por ejemplo 2 años) a los que se vuelve a poner mirando al respaldo porque la madre después de informarse así lo ha decidido, es solo una reacción del cerebro ante una nueva situación.
  • ‘Me da miedo que mis hijos se van a atragantar’ en primer lugar ¿cómo se van a atragantar si no tienen al alcance comida u objetos pequeños?, en segundo lugar: tienes opciones como instalar un espejo para verles desde delante, o que uno de los padres viaje en medio de las sillitas, salvo que se tengan más de dos hijos.
  • Aburrimiento: ¡ay el dichoso aburrimiento! ¡qué miedo le tenemos! Relájate: puede mirar por una ventana, por otra, por la de detrás, puede mirar la tablet, jugar contigo, dormir, cantar…
  • Cansancio, incomodidad… no son razones de peso, desde luego.
  • Lesiones en las piernas, pues verás, se sabe de lesiones en la médula, pero no de piernas rotas, y aunque exista esa probabilidad y se convierta en realidad, si comparas las piernas con la columna vertebral, ¿verdad que lo tienes más claro?

En el vídeo de abajo, puedes ver de qué forma se puede dañar el cuello viajando a contramarcha y hacia delante

Espero haber aportado mi granito de arena, y agradezco a Vanesa de la Orquídea Dichosa, que me etiquetara en Facebook, de esa forma he podido conocer un poco más a fondo este movimiento de concienciación tan necesario. Además de ella, han sido otras mamás, y algún que otro papá (Un papá en prácticas), las que han contribuido a difundir las ventajas de las sillas a contramarcha. Me dejaré a muchas, aunque todas tienen el mismo valor: Madres Cabreadas, Saquito de Canela, La mamá fa el que pot, etc.

No lo había comentado, pero una de las motivaciones para rechazar las sillas de seguridad a contramarcha (a partir del momento en el que pasamos al Grupo I, se entiende), es el precio de los dispositivos. Es verdad, son más caros, aunque dentro de esta consideración tenéis cierto margen de maniobra. Y por otra parte, creo sinceramente que poder proteger la integridad de nuestros hijos, y estar realmente seguros de que somos capaces de prevenir lesiones graves en caso de accidente, eso no tiente precio. Evidentemente son los padres los que valoran en función de sus posibilidades económicas, y los que deciden en qué se gastan el dinero, ‘una cuestión de prioridades’, como se podría decir. Yo lo tendría claro, desde luego.

Me sumo a Que los niños viajen a contramarcha (por favor), y espero ayudar a que esto llegue a muchos hogares.

Imagen – IntelFreePress


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