¿Hasta que edad sigo buscando el embarazo?

Años atrás el menor acceso a la tecnología, la menor frecuencia de dificultades para tener hijos, el rol distinto de la mujer dentro de la sociedad y la mayor predominancia de lineamientos morales más claros en una sociedad de predominio católico, hacían que estas preguntas no se plantearan. En la actualidad nuestra sociedad ha cambiado y se abre a los recursos que ofrece la tecnología biomédica con perspectivas más incluyentes y abiertas; engloba individuos con diversidad ideológica y sobre todo con la libertad de ejercer su autonomía, haciendo que la toma de decisiones en situaciones médicas que no se reducen a lo meramente técnico, sea más compleja. Uno de estos casos es el límite de edad para realizar tratamientos de fertilidad con óvulos donados, ya que como mencionamos, este recurso prolonga de forma independiente a la edad las posibilidades de lograr embarazos.

A pesar de existir claras consideraciones de orden médico y otras que tocan el campo de lo ético, psicológico y social, no es posible determinar un límite de edad preciso para realizarlos.

Desde el punto de vista médico es muy importante exponer que los riesgos de un embarazo son mucho mayores en cuanto mayor es la edad de la mujer, ocasionando en algunos casos durante su curso, tensión alta, problemas de azúcar, incapacidades médicas prolongadas, hospitalizaciones, abortos, partos antes del término con recién nacidos expuestos a muchas complicaciones. Esta última situación se hace más frecuente dada la mayor presentación de embarazos múltiples secundarios a tratamientos de fecundación in vitro.

Por otro lado, el recurso de donación de óvulos además de ofrecer muy buenas opciones de embarazo, permite reducir los riesgos inherentes a la calidad de los óvulos en mujeres mayores, haciéndolos equivalentes a aquellos riesgos de mujeres donantes menores de 30 años. Sin embargo, las posibles complicaciones sobre la salud de la mujer que se embaraza persisten, aunque sin llegar a ser en la mayoría de los casos tan altos como para contraindicarlo; los recursos actuales permiten realizar un estrecho seguimiento de los embarazos para detectar a tiempo complicaciones y manejarlas, brindando una asistencia oportuna que procura alcanzar los mejores resultados, pero sin descartar desenlaces desfavorables.

Cuando se revisa la literatura médica relacionada con los tratamientos de donación de óvulos, de acuerdo a la ponderación de riesgos, no es fácil identificar un límite de edad después del cual no sea prudente realizarlos; se reconoce el énfasis en los riesgos descritos y se identifican propuestas que sugieren como límite de edad arbitrario los 45 años, aunque también reportes aislados de mujeres con tratamientos incluso por encima de los 50 años.

De acuerdo a todo lo expuesto y como sucede en otros ámbitos de la salud, se intensifica la sensación de que las decisiones médicas, entendidas únicamente como lo técnico y lo científico, no son suficientes en una relación humana tan especial, como la de médico y paciente. Una mujer que se acerca a solicitar un tratamiento de esta naturaleza, lo hace motivada por razones fundamentales para ella y para su entorno; del otro lado se asume que el médico basa sus decisiones en evidencias científicas que permitan considerarlas actividades seguras en su aspecto técnico, pero también es necesario que su juicio sea prudencial en lo ético y moral.

En ningún momento el papel del médico puede reducirse al de un simple proveedor de servicios, sino reconocerlo como el ser humano que pone en práctica sus conocimientos en sus congéneres, haciendo uso de sus principios morales y de los códigos de ética implícitos en su profesión, manteniendo el respeto por su paciente como individuo titular de derechos y poseedor a su vez de principios morales acordes a su entorno cultural y social.

Así visto, el ejercicio de la medicina puede llegar a ser dialogo de individuos iguales desempeñando roles distintos, que interactúan y de común acuerdo llegan a determinaciones que no afecten adversamente al paciente en su individualidad, ni a su entorno colectivo.

En el caso que nos ocupa, el considerar embarazos en mujeres mayores, invita a detenerse no sólo en aspectos de orden médico expuestos que son fundamentales, sino también en preguntas acerca de la calidad y cantidad de vida que podrán compartir las madres con sus hijos y en lo que respecta a las políticas gubernamentales, si debería indicarse un límite de edad definido dado el costo que dichos embarazos ocasionan a los sistemas de salud.

A pesar de no contar con respuestas infalibles, lo más importante es reconocer las preguntas e invitar al dialogo interdisciplinario en el cual la riqueza de aportes desde diferentes perspectivas nos ayuden a llegar a sugerencias razonables.

Ante la falta de una respuesta única y definitiva, la recomendación es orientar a las pacientes respetando su derecho individual, brindándoles una información completa y clara, tanto acerca de los beneficios de los recursos tecnológicos como de los riesgos que éstos podrían conllevar.

Cecilia Hernández Leal
Ginecóloga
Especialista en Medicina Reproductiva
Especialista en Bioética

Vía:elespectador


Un comentario

  1.   piedad hernandez agudelo dijo

    hola quisiera saber si el lupron depot se utiliza para la fertilizacion incictro con ovulo donado, si es asi que efecto colacterlal a corfto y largo plazo tiene y si afecta al embrion creando malformaciones gracias piedad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *