¿Por qué son tan difíciles los hijos en la adolescencia?

Adolescentes

Es una pregunta muy frecuente porque a menudo los padres pierden la paciencia, se irritan ante la forma de actuar de su hijo o hija adolescente e intentan hacer las cosas lo mejor posible a pesar de no tener ni idea de por dónde empezar. Hoy vamos a analizar más de cerca la personalidad en general que suelen presentar los adolescentes para que la relación entre padres e hijos pueda seguir siendo buena.

Cuando los hijos son aún niños tienen a sus padres como personas que saben todo y pueden arreglar todo, una especie de héroes al que desean imitar. Cuando llega la adolescencia, generalmente, esta imagen de los padres se va desvaneciendo, causando comportamientos que irritan a éstos últimos.

Es frecuente que los adolescentes comiencen a encerrarse en su propio mundo y la comunicación ya no sea la misma que antes, incluso es posible que la situación empeore si te dedicas a insistir. Esto no quiere decir que tu hijo ya no te quiera o no confíe en tí para contarte sus cosas, simplemente ahora es más mayor y tiene pequeñas intimidades que solo se atreve a compartir con personas de su edad.

Otro comportamiento frecuente es el hecho de que no escuchen los consejos o avisos que se les den. Esto ocurre porque los adolescentes necesitan vivir sus propias experiencias y, por mucho que se les diga, lo más probable es que al final haga lo que a él o ella le parece correcto, puede que acierte o puede que no, pero será capaz de sacar sus propias conclusiones. Evita frases del tipo “te lo dije” en caso de que haya cometido algún error, él ya sabrá que hizo mal y que tú tenías razón, pero que se lo recalques solo conseguirá cabrearle.

Por último tenemos algo bastante frecuente en esta etapa en la que ni son niños ni son adultos y es la necesidad de independencia, a la vez mezclada con la necesidad de ser dependientes. Probablemente más de una madre que haya pasado esta etapa de sus hijos se habrá encontrado con frases del tipo “es que no me dejas” y en cuanto le dejaba un poco más de libertad y le ocurría algo “es que no me haces caso”.

Ante este caso puedes intentar encontrar un equilibrio dependiendo de cómo sea tu hijo, los hay que mientras se encuentran bien quieren independencia pero en cuanto enferman quieren a su mamá al lado, pero ante todo ¡ten paciencia!.


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