10 recomendaciones para jugar con los niños

El juego ayuda a los más pequeños a mejorar su fluidez verbal, la coordinación física, la interacción social y su salud emocional. Cuando jugamos con ellos, también estamos fortaleciendo nuestro vínculo. Un vínculo, sin embargo, que no depende de la actividad que llevemos a cabo, si no de la manera como nos relacionamos. Te damos algunas claves que le ayudarán a incrementar la independencia de los más pequeños de la casa y fortalecer, al mismo tiempo, su relación.

Entra en su mundo imaginario y jugar juntos. Déjalo liderar la actividad y sigue sus instrucciones, salvo cuando quiera hacer cosas peligrosas o negativas.

Déjalo que decida donde quiere sentarse y que quiere juega r. Resiste el impulso de explicarle cuál es la manera de hacer las cosas.

Permítele llevar el peso de la conversación cuando comience alguna. No le hagas preguntas condicionantes del tipo “¿Qué estás haciendo ahora?” O “¿pintarás esto?”.

No corrijas sus acciones. Anímale explorar su entorno a través del juego, la solución de problemas y la técnica de la prueba-error.

Muéstrate emocionado, entusiasta e, incluso, bobo. No tengas miedo de comportarte como un niño.

Felicítalo cuando se porte bien. Si apruebas sus acciones a menudo, le ayudarás a programar comportamientos positivos.

Ten en ella contacto físico frecuentemente. Hazle besos, abrazos, toca el pelo, la cara, la nuca,… Demuéstrale que le quieres y que apruebes lo que hace.

Describe verbalmente su comportamiento para captar su atención. Esta táctica puede tener un efecto sedante sobre la criatura.

Imítale cuando se esté llevando bien para demostrarle que lo apruebas. Estas imitaciones también pueden ayudarle a aprender a compartir.

Repite las palabras que diga. Mejorará su dicción y sus capacidades lingüísticas.


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