¿Realmente tenemos que ser superwoman o supermamá?

superwoman

Hace algunos días veía con mis hijos una película de la saga Divergente y  al terminar la película mis hijos empezaron a ver en qué facción encajábamos y su veredicto sobre mi fue unánime: yo era de cordialidad

Pero seguro que si se lo hubiéramos preguntado hace unos años su respuesta hubiese sido bien distinta.  Hubo un tiempo en mi vida en la que pretendía ser una superwoman y supermamá.

Me sentía presionada para ser lo que esperaba de mí la sociedad (o en lo que yo creía que se esperaba), de forma que fui entrando en un bucle, exigiéndome cada vez más,  dándome a mí misma cada vez menos hasta llegar a un momento de tensión insoportable, en que empecé a tener una terrible sensación de insatisfacción y de fracaso.

Un día, de golpe, no pude mas, solo quería ser feliz con mi familia y no lo estaba consiguiendo. Estaba de mal humor constantemente y sentía que mi vida tenía que cambiar, así que me olvidé de ser una supermujer; decidí dedicar a mis hijos y a mi familia más tiempo y  guardar también un tiempo para mí, a crecer como persona. Pero llegar a esa conclusión costó un periodo de angustia totalmente innecesario para mí y para toda mi familia. 

Ahora al cabo de unos años creo que no me equivoqué, vuelvo a disfrutar con mi trabajo y sobretodo, disfruto del tiempo con mi familia, con todos y en especial con mis hijos, casi sin darme cuenta han crecido y he podido disfrutar de sus festivales, sus partidos de fútbol o sus competiciones, he estado ahí en cada cumpleaños, fin de curso, en cada alegría y en cada pequeña frustración, he tenido tiempo para hablar con ellos y escuchar sus sueños o sus quejas…

Y mis hijos quizá no vean en mi una superwoman, pero ¿realmente necesitan eso?  Yo creo que no, lo que necesitan es una madre que los escucha sin prisa porque se va a trabajar o tiene que hacer cosas en casa corriendo…¿No creéis que hice lo correcto? ¿ No es hora de exigirnos menos?…


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Nati Garcia

Soy matrona, madre y desde hace un tiempo escribo un blog. Me preocupan mucho todo lo relacionado con la maternidad, la crianza y el crecimiento... Ver perfil ›

2 comentarios

  1.   Macarena dijo

    Hola Nati, te entiendo perfectamente: en mi caso la decisión de parar la tomé estando embarazada de la pequeña, y hasta el momento no me he arrepentido.

    Es verdad que la misma que presiona (la sociedad) tiene tendencia en ver a las madres que dedican más tiempo a los niños (y a sí mismas) como personas poco válidas, pero ahí está nuestro trabajo de buscar un hueco y reivindicar distintas formas de vivir la maternidad. En mi caso, sé que no hubiera podido hacerlo todo bien, y escogí. No creo en el futuro de una sociedad que no ha prestado suficiente tiempo y afectos a los niños, pues la desatención (no me refiero a negligencia, sino simplemente a no escuchar conforme merecen) les provoca insatisfacciones y confusión.

    Alguien tiene que hacerlo, porque las familias somos las principales educadoras: en nuestro caso fui yo, no quería perderme el privilegio de estar junto a ellos a cada momento. En otros casos pueden ser los padres, desde luego.

    Y por cierto, sé de que saga hablas, con un hijo adolescente y una hija entrando en la etapa, los contenidos infantiles se han acabado en esta casa 🙂

    ¡Gracias por contarnos tu experiencia!

    1.    Nati Garcia dijo

      Muchas gracias por tu aportación Macarena.Es verdad que la sociedad critica a las madres( y no digamos a los padres) que deciden quedarse en casa y tampoco hace nada para mejorar la conciliación. Creo que estamos descuidando algo tan importante como es la crianza de las generaciones futuras…
      Ya me imagino que con las edades de tus hijos el cine “de adulto” es algo difícil de alcanzar 😉
      Un abrazo

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