5 formas de ayudar a un adolescente frustrado

5 formas de ayudar a un adolescente frustrado

Si hay una característica que acompaña al paso por la adolescencia es la frustración. Adolescentes y preadolescentes se enfrentan a una nueva etapa difícil que puede complicarse mucho más si no cuentan con el apoyo y la comprensión de sus padres. Y teniendo en cuenta que pocos padres están preparados para la llegada de ese momento o, simplemente, les pilla desprevenidos o se niegan (consciente o inconscientemente) a aceptar el cambio, el impacto sobre sus hijos puede ser importante.

Los adolescentes se enfrentan a nuevos retos y no es de extrañar que a menudo se encuentren frustrados y/o confundidos. Ayudarles a superar el bache no es tan difícil… tal vez un poco sí que lo sea. En cualquier caso, es posible a través de algunas estrategias que el ayuden a tranquilizarse y calmarse. Veamos cómo conseguirlo.

Dale espacio

Si tu hijo adolescente llega a casa enfadado y de mal humor lo más probable es que sientas el impulso intentar calmarlo y hablar con él, pero seguramente te rechace. Si es así, no insistas y dale espacio. No te enfades ni te tomes el rechazo como algo personal. Dale espacio y deja que él lidie con su mal humor. No le des más motivos para enfadarse.

Escúchale cuando quiera hablar

Si tu hijo adolescente quiere hablar contigo debes escucharle, dejar que se desahogue y contestar a sus preguntas. Cuando se desahogue puedes aprovechar para mostrale tu apoyo y tu empatía y para mostrarle formas eficaces de enfrentarse a sus problemas y frustraciones.

Es importante que no le juzgues y que le des soluciones. Si se siente juzgado buscará otra forma de desahogarse y otro tipo de personas para hablar. Y nunca se sabe dónde acabe ese camino.

Ayúdale a encontrar un hobbie

A los adolescentes, igual que a los adultos, les viene muy bien tener un hobbie para distraerse de sus problemas y liberar su frustración. Ayudarle a buscar una afición que le guste y apoyarle en su desarrollo es muy beneficioso y le permitirá experimentar los beneficios de enfrentarse a nuevos desafíos.

No interfieras

Es duro ver cómo tu hijo pasa por un momento complicado. Pero intentar solucionar sus problemas no es el camino. Tu hijo está aprendiendo a confiar en los demás, está descubriendo cómo funcionan las relaciones humanas y cómo debe desenvolverse. Si interfieres le estás negando un aprendizaje que es fundamental para la vida.

Apóyale cuando lo necesite y no le digas nunca eso de “te lo advertí” o “cómo se te ocurre hacer eso”. Múestrale que le respetas para que sea él quien acuda a ti en busca de consejo. En este caso, no le digas lo que debe hacer: muéstrale opciones para que piense en ello, reflexione y decida por sí mismo.

 

Presta atención y actúa cuando sea necesario

No interferir no significa no estar atento. Al contrario: debes permanecer atento y saber lo que pasa. Si la situación de tu hijo se complica debes saberlo y actuar antes de que sea tarde.

La sutileza puede ser tu gran arma si detectas, por ejemplo, un problema de bullying o de falta de adaptación, por ejemplo. Siempre que puedas, ayuda a tu hijo sin que parezca que te metes en su vida. Y si es necesario intervenir, busca los apoyos necesarios en el entorno, habla con tu hijo y, si fuera necesario, busca ayuda profesional.

 

 


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