5 señales del síndrome del nido vacío

Parece que fue ayer cuando nació tu bebé, cuando le tenías en tus brazos en el hospital y te prometiste cuidarle y amarle por el resto de tus días. Esto nunca cambiará. Pero lo que sí cambia es tu bebé, que ya no es tan bebé y ahora se ha convertido en una persona independiente capaz de cuidarse a sí mismo… se va de casa, se independiza. Y tú, no estás seguro/a de qué hacer contigo, ¿ahora qué?

Este sentimiento es normal y se llama el ‘Síndrome del nido vacío’. Es mucho más común de lo que te puedas imaginar. Si te sientes algo abrumado y con mucha tristeza porque tu hijo se marcha de casa, es posible que estés experimentando este síndrome. Si no estás seguro/a de que así sea, no te pierdas cuáles son las 5 señales más claras de que así es… De que estás pasando por el síndrome del nido vacío.

Sentimiento de pérdida

Ahora sin todo el ajetreo de la vida diaria con tu hijo en casa, es posible que tengas cierto sentimiento de pérdida, e incluso, que no sepas qué hacer con tu vida a partir de ahora. A pesar de tener amigos, más familia, el trabajo y otras actividades que puedes hacer cada día, el sentimiento que predomina dentro de ti es el de pérdida, el de vacío.

Estos sentimientos son muy normales para todos los padres cuando sus hijos hace poco que se marcharon de casa. Sigues siendo padre o madre, ese rol nunca lo vas a dejar de tener, simplemente ahora tu hijo/a está emprendiendo su vuelo… y tú le enseñaste a volar. Hasta que empieces a sentirte con más normalidad con esta nueva etapa de la vida, seguirás sintiéndote así.

Problemas en la pareja

En muchas ocasiones las parejas se olvidan de que son parejas y dejan de lado su relación haciendo que todo gire alrededor de los niños. Si has pasado décadas sin cuidar a tu pareja porque solo has cuidado de la familia, es posible que te encuentres que cuando tus hijos se marche, tu relación necesita algo de trabajo extra para mejorarla.

Quizá no sepas qué hacer como pareja si las actividades giraban siempre a las actividades de los hijos. Cuando esto ocurre puedes experimentar tensión en la relación. Pero el objetivo no es desilusionarte o decepcionarte, ni mucho menos. El objetivo consiste en familiarizarse con la vida en pareja y volver a enamorarte de esa persona que tienes a tu lado.

Estrés emocional

Quizá tengas la lágrima fácil en cualquier momento. No te asustes. Simplemente ahora que tu hijo se marcha en breve o se ha marchado hace poco, te sientes muy emocional y. Es totalmente normal. Que tu hogar se convierta en un nido vacío no es nada fácil y esto puede despertar dentro de ti una gran variedad de emociones.

Quizá te sientas triste porque tu hijo crece, que te sientas enfadado contigo mismo por no haber estado en casa más tiempo con tus hijos, tienes miedo de envejecer porque tus hijos son cada vez más mayores y también, te sientes frustrado de no estar dónde te imaginaste en esta etapa de tu vida. Son muchas las emociones encontradas que debes aceptar.

Es necesario que no niegues tu dolor ni que reprimas tu tristeza, porque eso no hará que desaparezca. Debes permitirte sentir todas las emociones que surjan en tu corazón. Enfrentarte a las emociones incómodas puede ayudarte a entenderlas, aceptarlas y que ellas solas, desaparezcan dejando paso a un estado emocional mejor.

Frustración por falta de control

Hasta hace nada eras capaz de tener más control sobre la vida de tu hijo/a. Sabías que hacía y qué no hacía a cada momento, ahora, cuando se marcha de casa ese control ya no lo tendrás. Solo sabrás lo que te cuente por teléfono o lo que veas que hace o no hace cuando os visite a casa o le visites tú a su casa. Ya no sabrás qué hace exactamente tu hijo/a.

No sabes si tu hijo sale o entra de casa, si está siendo responsable o no con su vida, si enferma cómo se cuida, si come o no come bien… puede ser realmente frustrante para ti. También puede que te sientas de cierta forma excluido/a de la vida de tu hijo al no conocer su horario diario.

Es necesario evitar convertirse en un padre helicóptero y no sentirte culpable por no saber más de su vida. Tampoco quieras obligarle que te cuente todo porque eso será contraproducente. Es mejor que te concentres en hacer frente a tu propia incomodidad de la forma más saludable.

Con el paso del tiempo esto se volverá más fácil. Podrás acostumbrarte a que ti hijo se haga cargo de su propia vida y podrás establecer un nuevo sentido de normalidad y tranquilidad en tu vida.

Ansiedad constante

Es posible que sientas cierta ansiedad constante porque no sabes cómo le va a tu hijo y que solo sepas lo que te cuenta. Quizá mires al móvil varias veces al día, estés pendiente de las redes sociales solo para ver qué hacer tu hijo… Pero esto no es útil ni saludable para ti. Es mejor trabajar en una comunicación abierta y constante con tu hijo, para que vuestra relación siga siendo positiva todo el tiempo.

No es el momento para preguntar a tu hijo si se lava los dientes o qué es lo que come a cada momento. Ahora es la oportunidad de que tu hijo extienda sus alas y de que vea cómo confías en su capacidad de vuelo. Es en el momento que abandona su hogar que comenzará a poner en práctica todas las habilidades que le enseñaste desde que era niño.

Tendrás que equilibrar el deseo de estar todo el tiempo sabiendo de tu hijo a darle su propia libertad privacidad. Si es necesario, crea un plan sobre cómo estarás en comunicación con tu hijo pero sin invadir demasiado el territorio de su nueva vida. Podéis tener una llamada semanal, comunicaros por mensajes de texto o correos electrónicos. Si tienes la suerte de que viva cerca de casa, podéis quedar una vez a la semana para comer juntos.


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Consejos, Familia

Madre, maestra de educación especial, psicopedagoga y apasionada de la escritura y la comunicación. Fanática de la decoración y el buen gusto estoy siempre en un aprendizaje continuo... haciendo de mi pasión y mis aficiones, mi trabajo. Puedes visitar mi página web personal para estar al tanto de todo.

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