5 trucos para enseñar a los niños a hacer los deberes

El regreso a las clases está a la vuelta de la esquina, en pocas semanas los niños estarán inmersos en la rutina diaria de estudio y aprendizaje. Uno de los mayores quebraderos de cabeza para los padres en este sentido, es que los niños hagan a diario los deberes. Los niños tienen que aprender a organizar su tiempo, de forma que sus tareas no ocupen toda la tarde y por ello terminen por rechazarla.

Ayudar a los niños a realizar las tareas es importante, ellos necesitan saber que cuentan con el apoyo de los mayores para solventar dudas que les puedan bloquear y estropear toda una tarea. Pero también es importante que los padres y madres enseñen a los niños a ser independientes y responsables con sus deberes. Por el momento, esta es su mayor responsabilidad y por ello es fundamental que los niños lo entiendan como tal.

Muchos padres caen en el error de ayudar tanto en los deberes, que terminan por hacerlos ellos en lugar de los niños. Esto es algo totalmente comprensible, los pequeños se agobian cuando no saben hacer algo, se frustran y pierden la paciencia. Pero en estos casos, es mejor parar un momento, hacer otra actividad durante unos minutos, cantar y bailar una canción y después coger la tarea de nuevo.

Enseñar a los niños a hacer los deberes

Cuando un niño pequeño entiende la responsabilidad de realizar sus tareas cada día, aprende a gestionar su trabajo. Esta lección le servirá a lo largo de toda su vida, cuando sus obligaciones y tareas se vayan complicando a medida que avance en sus estudios.

Tu trabajo como madre o padre, es enseñar a tu hijo o hija la responsabilidad de llevar al día sus deberes. Además, con unos sencillos trucos, podrás ayudarle a organizar su tiempo para que el trabajo se realice de forma más efectiva.

Ayuda a tu hijo sólo cuando sea necesario

No te sientes a su lado mientras que el niño está haciendo los deberes, solo conseguirás perder la paciencia si tarda demasiado tiempo y tu no puedes dedicarlo a otras cosas. El niño no se esforzará, ni pensará la manera de resolver el problema si tu estás a su lado y se lo resuelves a la primera. Debes ofrecer tu ayuda y el niño debe saberlo, pero antes de coger el lápiz y resolverlo, anima a tu hijo a hacerlo solo. Si ves que se agobia o que es demasiado complicado, échale una mano y sigue con tus cosas. De esta forma estarás fomentando la independencia de tu hijo.

Muestra interés por sus deberes

En lugar de pedirle que te enseñe el trabajo para comprobar si lo ha hecho bien, pídele al niño que te explique en que consiste el trabajo. Si es una redacción que te la lea él mismo o si es un problema de matemáticas que te explique como se resuelve. De esta forma, estarás mostrando interés por las cosas que aprende cada día. Mientras puedes ir comprobando si lo ha hecho bien, si no es así, puedes guiarle por el camino correcto sin hacerle ver que lo ha hecho mal, como si lo estuvieseis descubriendo juntos.

Los deberes siempre en su zona de trabajo

Es importante que establezcas una zona de trabajo adecuada para el niño, que tenga buena iluminación y ventilación. Procura que no tenga distracciones a la vista, por lo que no es recomendable que la televisión esté encendida mientras trabaja. Tanto si es en su dormitorio, como si es en el comedor o la cocina, procura que tenga espacio suficiente, un buen asiento donde se encuentre cómodo y donde tenga todo lo necesario a mano.

Mucha paciencia

Algunos niños tienen más facilidad para retener conceptos, otros necesitan más apoyo y más explicaciones. Esto no debe ser un motivo de comparativa. No es recomendable que utilices esto para presionar a tu hijo, frases como, seguro que Manolito ya ha terminado y está jugando en el parque, puede hacer que el niño se desmotive y se sienta inferior. Si tu hijo tarda mucho en hacer sus deberes, anímale y hazle ver que su esfuerzo merecerá la pena en el futuro.

No premies con regalos su trabajo

Hacer los deberes del colegio es su obligación, por lo tanto, debes celebrar que tu hijo sea trabajador pero con palabras, gestos de cariño y felicitaciones. Un regalo, ya sea un juguete, un dulce o cualquier premio, puede lanzar un mensaje equivocado al niño. Las felicitaciones deben ser en forma de orgullo, de besos, abrazos y muestras de cariño.


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Soy Toñy, mamá primeriza de un pequeño terremoto, con él aprendo y disfruto cada día. Curiosa e inconformista, dedico mi tiempo libre a investigar sobre la maternidad y crianza. Apasionada de la lectura en todos sus géneros, aprendiz de escritora, tejedora compulsiva y amante de la buena cocina.

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