7 claves para la regulación emocional infantil

Hay muchas personas que etiquetan indebidamente a los niños de ‘malos’ o ‘inestables’. Pero lo que olvidan las personas es que primero, no se debe etiquetar a los niños, y segundo, que los niños no son malos ni tampoco inestables (ninguno de ellos). Los niños no nacen sabiendo regular sus emociones, tampoco las entienden y necesitan una guía y apoyo constante para conseguirlo.

Muchos padres se pueden sentir algo inseguros a la hora de ayudar a los hijos a que regulen sus emociones puesto que tampoco es fácil para muchos padres conseguirlo en ellos mismos. Es importante conocer la evolución de los niños y el origen de las emociones para poder orientar a los niños a que sean capaces de tener una buena regulación emocional. Conoce algunas claves para conseguirlo.

Claves para mejorar la regulación emocional de los niños

Sé un buen ejemplo de regulación emocional

Si quieres que tu hijo/a aprenda a regularse emocionalmente, lo más importante es que seas un buen ejemplo de regulación emocional. Si no quieres que tu hijo pierda los nervios gritando, no lo hagas tú primero. Si quieres que tu hijo se calmen y busquen soluciones  a los conflictos cotidianos de la vida, entonces deberán ver en ti un buen ejemplo de búsqueda de soluciones tanto en la vida cotidiana como en los conflictos más importantes que puedan surgir en la vida. Sé su ejemplo y aprenderán lo mejor de ti, sé un mal ejemplo y aprenderán lo peor, también de ti.

Poned palabras a las emociones

Para poder regular la emociones es necesario que los niños aprendan a poner palabras a las emociones, que sepan identificarlas y hablar sobre ellas. Un niño enfadado debe poder decir que está enfadado y buscar la causa que le ha hecho enfadar, de esta manera será capaz de buscar soluciones que le vuelvan a un estado de calma y plenitud. Además, sentirá el poder del control en sí mismo, imprescindible para poder sentir mayor confianza en sus propias decisiones.

emociones

Ten en cuenta su corteza prefrontal

Cuando los niños se irritan mucho o se comportan de forma impulsiva es necesario trabajar con ellos teniendo en cuenta su corteza prefrontal y la calma. Los niños pequeños tienen aún el cerebro en desarrollo y esta es una de las rzones por las que pueden actuar de forma impulsiva dejándose arrastrar por las emociones más intensas. Por eso es importante que le enseñes a mantener la calma siendo su presencia de apoyo… Poco a poco, irán aprendiendo esa capacidad por ellos mimos. Sigue manteniendo límites en el hogar, hablad las cosas con una comunicación abierta y en ocasiones, aunque ocurra el caos, permite que sienta y estate a su lado par que mejore su tranquilidad.

Cambia el enfoque

Para que los niños aprendan deberán entender sus puntos fuertes y los puntos en los que necesitaría un poco más de soporte. Si tu pequeño necesita un aprendizaje para regular sus emociones, te necesitará a su lado para aprender esta habilidad. Necesitará de tus cuidados en lugar de etiquetar su mal comportamiento. Cambiar el enfoque de que un mal comportamiento tiene que cambiarse a que una habilidad se necesita fortalecer… Parece lo mismo, pero el cambio es abismal… Le estarás dando más poder a tu hijo. Tu hijo necesita sentirte en su equipo y no que estás contra él.

Enséñales un puente de aprendizaje

Los niños necesitan que les proporciones un puente entre lo que saben y lo que son capaces de hacer pasando por las habilidades que tienen que aprender. Dale a tu hijo fuerza para que sepa seguir hacia adelante, sabiendo por dónde debe caminar. Los niños deben aprender a encontrar las palabras a utilizar para expresar lo que sienten, no necesitan que vayas corriendo a resolver la situación por ellos.

Tu hijo necesitará que le escuches y sentirse validado. Habla con él sobre qué ha pasado y cómo se siente, hazle sugerencias de mejora. La idea es que la próxima vez que surja un conflicto, el niño sea capaz de recordar estas cosas para poder manejar mejor la situación.

Ayudar a los niños a comprender las emociones es clave para su desarrollo

Un poco de estrés

Es buena idea exponer suavemente a los niños a pequeñas cantidades de estrés para que aprendan a autoregularse. Un estrés controlado pero que sirve para otorgar el poder a los niños, para poder trabajar el reconocimiento de las emociones y también, para que sean capaces de buscar soluciones y que en el futuro, las puedan aplicar siempre que sea necesario. El cerebro aprende con experiencias y cuantas más experiencias, más fuerte será tu hijo y aprenderá mejor a regularse emocionalmente. En estas situaciones de estrés se le deberá guiar desde el cariño y el respeto.

Enseñarles a mirar con perspectiva

Esta es una habilidad muy valiosa tanto para niños como para adolescente. Mirando con perspectiva es como dar un paso hacia atrás entre ellos y el comportamiento que han tenido. Un paso hacia atrás tan grande que se pueda ver lo ocurrido desde otra perspectiva, como si fuesen espectadores de lo que ha acontecido. Cuando se ha producido un incidente de gran emoción y los niños están en su camino para encontrar la calma, se les puede pedir que se imaginen dando un paso hacia atrás y que así puedan ver lo que ha pasado como si fuera una película.

Un niño con rabieta

Se les puede decir cosas como: ‘Si otra persona estuviera haciendo lo qe tú estabas haciendo, ¿qué pensarías de él?.’ ‘¿Qué crees que es lo que está sintiendo / pensando / necesitando?’ ‘¿Qué te gustaría decirle?’ Esta es una gran habilidad que va a construir la empatía y fortalecer esa parte del cerebro que puede mirar de manera lógica y racional en una situación. No te preocupes si consigues de inmediato que tus hijos aprendan a mirar con perspectiva, necesitan un poco de práctica para conseguirlo. Cuantas más oportunidades tengáis para practicarlo, será capaz de hacerlo por sí mismo con el tiempo.

Además, es muy importante brindarles la oportunidad de que sean capaces de reflexionar sobre lo que ha pasado y por qué ha sucedido.


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