Abuelo; desearía que estuvieses siempre conmigo

¿Sabes qué más tengo abuelo? Os tengo a vosotros, te tengo a ti que me das tanto.

Carta a mi abuelo

Querido abuelo,

Soy, como tú te refieres, la niña de las estrellas, tu primera nieta. Me llamas así porque cada vez que voy a visitaros os pido ver las estrellas. En la ciudad no se ven tan nítidamente, con vosotros parece que pueden alcanzarse y eso me tranquiliza. Todo parece vivirse más calmado y sin tantas complicaciones. Soy consciente, por lo que tú y la abuela me contáis que no siempre ha sido así. Por supuesto habéis trabajado mucho y habéis pasado momentos difíciles.

Los papás me cuentan que antes había que luchar muy duro y no había ni la mitad de lo que ahora. Vivisteis guerras, pasasteis hambre, llorasteis, no pudisteis ir a la escuela porque debíais trabajar. Ahora como tú dices lo tenemos todo y nos quejamos. A veces me hacéis ver lo afortunada que soy. Hablas de la abuela como una mujer luchadora, que sacó a sus hijos adelante sola porque tú trabajaste durante años fuera de España. Dices de la abuela que fue una precursora, que luchó por no ser solo una ama de casa, ni tu esposa, sino madre y mujer, fuerte y valiente.

No sabes lo feliz que me hace que mamá o papá decidan que pase el día con la abuela y contigo. En vuestra casa, en el pueblo me lo paso muy bien, mejor que cuando venís a casa. En el pueblo hay mucho más que hacer y puedo estar todo el tiempo al aire libre, correr, mojarme en el río, tumbarme en el campo, darles de comer a los animales de los vecinos como las gallinas y las vacas… ¿Sabes abuelo que tengo amigos que nunca han visto una gallina? En casa es habitual respirar el estrés y la rigidez de horarios cuando no hay vacaciones. Siempre quieres jugar conmigo a las cartas o con las canicas. Ahora no se llevan esos juegos, tampoco se me dan muy bien, pero a ti te veo sonreír y me gusta mucho. Pareces más joven…

La abuela siempre me prepara galletas o tarta y cuando llego a casa por la noche mamá se enfada porque no quiero cenar, incluso a veces me duele la barriga. Los perros siempre saltan sobre mí y quieren que les lance la pelota y tú les gritas porque temes que me tiren al suelo sin querer. Son muy grandes y pesados. Me gusta correr con ellos e ir juntos a sacarles de paseo por el monte.

Vuestra casa siempre huele a flores recién cogidas y a fruta fresca. A la abuela le gusta poner un jarrón en cada habitación y cuidar que se vea bonito. La abuela siempre me pide que les lleve una cesta de fruta de temporada a los papás. Luego mamá me hace zumos y batidos para merendar que me encantan y cuando vienen mis amigos a casa toman lo mismo que yo.

Abuelo, ¿tú de pequeño eras así de feliz como lo soy yo? Yo tengo muchas cosas. Tengo juguetes, amigos con los que jugar en la escuela, una casa llena de comodidades, el pueblo, a mis primos y tíos…En verano me lo paso genial en vuestra piscina. Me tiro contigo y tú haces de tiburón. La abuela te pide que no te esfuerces tanto haciendo ruidos y gestos, pero tu alma es de niño y no le haces caso.

Desearía que estuvieses siempre conmigo. Cuando estoy triste me abrazas y me besas y no me insistes preguntándome si no me apetece hablar. Puedes hacer caso omiso de las órdenes de papá de no darme chucherías ni refrescos, sabes que por un día no me pasará nada. ¿Y los cuentos que me enseñas? No me lees libros ni me das la tablet, me los dices de memoria. ¡Son los mejores y más imaginativos que he escuchado nunca! Tú dices que son historias reales de tu niñez. Con vosotros no me apetece ver la televisión, vuestras anécdotas son mejores.

¿Sabes qué más tengo abuelo? Os tengo a vosotros, te tengo a ti que me das tanto. Muchos de mis amigos no tienen a sus abuelos, están tristes y dicen que les gustaría jugar con ellos como lo hago yo. Gracias abuelo por estar aquí y por lo que me enseñas. Los papás siempre pueden contar con vosotros, aunque os encontréis cansados nunca les decís que no. Ojalá abuelo, siempre estés a mi lado. Tú dices que no te alejarás nunca, pero sé que algún día no sentiré tus besos como ahora así que hoy en día no quiero parar de dártelos.

Feliz Día de los abuelos. Os quiero. Te quiero abuelo.

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Ana María Longo Silva nació en Bonn (Alemania) en 1984 y es hija de padres gallegos y emigrantes. Licenciada en Pedagogía en 2006 por la Universidad de Santiago de Compostela, también posee formación en coaching y liderazgo personal, psicología infantil, inteligencia emocional y trastornos emocionales. Colaboró en Woman Actitud, donde destaca el artículo “Vivir”, publicado en 2015. Entre 2007 y 2016, ha realizado trabajos esporádicos como cuidadora infantil y profesora particular, por lo que los niños han sido y son un referente en su vida. Amante del cine, la música y viajar, Mommy: amor en uso es su primer libro editado. Le sigue Mamá...: ¡Teta! Lactancia materna. Actualmente, reside en Palma de Mallorca. Está casada y es madre de una preciosa bebé, quien le ha despertado el deseo y el valor para publicar. Actualmente también es redactora en la revista Bekia y colabora en el blog Madres Hoy, publicando sobre temas de maternidad, una temática que le fascina y a la que dedica el tiempo completo. Con su trabajo quiere apoyar y ayudar a madres primerizas y futuras madres. En cuanto a sus proyectos, tiene pendiente publicar un libro sobre el comportamiento humano.

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