Actitud de los padres frente a los caprichos de los hijos

Cómo afrontar los caprichos de los hijos

Los niños, en ocasiones, pueden convertirse en unos verdaderos tiranos si no consiguen lo que desean, siendo capaces de encapricharse en una actitud hosca y escandalosa hasta que sus padres terminar por rendirse y darle lo que deseas por tan solo el hecho de que se calmen.

Es cierto que tras una dura jornada de trabajo, los padres desearán estar tranquilos y en la mayor calma posible, pero rendirse ante los caprichos de los hijos solo permitirá que estas rabietas y ataques de ira sean más comunes y exigentes, apareciendo ni bien el niño tenga una negativa por parte de sus progenitores. Además de esto, consentirlo en todo sus deseos no es bueno para su personalidad ni la formación de su carácter, por lo que cuando tu hijo se comporte de esta típica forma caprichosa, lo mejor es aprender a ignorar y a decir NO. 

Seguramente el problema comenzará en forma de un solicitud o exigencia del niño, y al decírsele que No, el niño querrá comenzar con su “acto” de niño enojado. Probablemente llore, patalee y hasta grite, o simplemente se cruce de brazos y haga pucheros en una actitud retraída, pero si el motivo de todo esto realmente es inadecuado o un capricho que no conviene concederle, lo mejor que pueden hacer los padres es ignorar e l capricho del niño por completo. Por supuesto que esto resulta difícil, pues a quien le gusta escuchar los gritos y quejas de un niño durante algunos minutos, y que seguramente se incrementarán al ver que los padres no le prestan atención. Pero que prefieres ¿unos minutos de padecimiento, o la subordinación a los caprichos de tu hijo por el resto de la vida?

Cuando la rabieta infantil comience a disminuir, los padres deben acercarse al niño y hablar con él, explicándole porqué no es conveniente acceder a sus exigencias, y de lo inútil que resultan sus ataques de ira.

Luego que ambos padres se muestren firmes (la unida paternal en este sentido es imprescindible), y el niño no pueda lograr sus objetivos, a lo sumo la escena de berrinches se repita una o dos veces más, pero cuando quede claro que los padres solo reaccionarán ante el niño cuando este vuelva a la calma, comprenderá que la única forma de comunicarse y negociar con los padres es hablando.

Más información – Las rabietas


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Martin Bruno

Especializado en Literatura Digital en la Universidad de Barcelona, he descubierto en el campo de la redacción y la comunicación on-line el área... Ver perfil ›

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