Actividades para trabajar la tristeza en niños

niño triste en el sofá

La tristeza en niños puede surgir por motivos muy diferentes. Su mejor amigo o amiga puede haberse cambiado de colegio o mudado a otra ciudad. Su mascota puede haber fallecido, o algún ser querido. Los momentos tristes son parte de la vida, al igual que los momentos felices. Y esto se cumple tanto para los niños como para los adultos. En el caso de los niños hay que enseñarles a pasar por esos momentos tristes.

Muchos niños querrán saber por qué les sucedió aquello que les puso tristes. Incluso pueden culparse a sí mismos. Por eso es importante ayudarles a comprender que no tienen la culpa de las cosas malas que suceden. Que alguien muera, que sus padres se divorcien, que se alejen amigos u otras pérdidas, son acontecimientos que forman parte de la vida. Como los acontecimientos felices. Las actividades lúdicas y creativas ayudarán a los niños a comprender y sobrellevar mejor sus sentimientos negativos.

Actividades para trabajar la tristeza en niños

niños absortos con libro

Libros infantiles

El primer impulso de cualquier adulto que ve a un niño triste es acudir a una librería o biblioteca. Dentro de los libros infantiles hay una buena oferta de libros que hablan sobre los sentimientos negativos de los niños. Libros sobre la pérdida de alguien querido (incluidas las mascotas), sobre el divorcio de los padres, la pérdida de un amigo, o sobre emociones en general, son muy útiles para que los niños sepan reconocer sus sentimientos. Las películas que tratan sobre las emociones también pueden ayudar, pero si el niño o la niña es demasiado pequeño o pequeña no aguantará hasta el final, probablemente.

Lo importante es que comprendan, identifiquen y puedan hablar sobre sus sentimientos. Por ello es fundamental también que les hables con franqueza, los niños necesitan escuchar la verdad. Esconderles los conceptos de muerte o separación, por ejemplo, como se pudiera hacer antaño solo causará más malestar en los más pequeños, porque no entenderán lo que está pasando o por qué se sienten tristes.

Actividades sensoriales e inmersivas

Las actividades conscientes o sensoriales, o las actividades de re-centrado, es una de las mejores maneras de ayudar a los niños a salir de los sentimientos negativos, como el enfado, la preocupación, la ira o la tristeza. Este tipo de actividades pueden ayudar a los niños a pasar de un estado negativo a un estado de fluidez. Estar en un estado de fluidez consiste en estar completamente absorto en una actividad. Es cuando estás inmerso en el momento presente sin preocuparte en nada más que en el aquí y ahora.

El juego es una actividad terapéutica para los niños. Pero a veces necesitan un poco de ayuda para llegar a ese estado, y es ahí donde las actividades sensoriales y conscientes pueden ayudar a los niños a volver al estado de fluidez. Este tipo de actividades son perfectas para usar como descanso mental o para pasar del aprendizaje con dispositivos electrónicos al tiempo de juego lejos de las pantallas.

Un jardín sensorial para trabajar la tristeza en los niños

jardín zen con rocas

Se sabe que la jardinería proporciona un impulso psicológico al reducir el estrés y aumentar las emociones positivas. Una de las razones para explicar esto es que la jardinería se presta a estar en el momento presente y en un estado de fluidez. Algunas investigaciones incluso muestran que cavar en la tierra aumenta los niveles de serotonina en el cerebro. No hay que olvidar, que en jardinería se trabaja con seres vivos y eso hace que el trabajo sea más cuidadoso. Además, un jardín nos ayuda a conectarnos con la tierra y la naturaleza, relaja la vista y el olfato, nos muestra un lugar en el mundo en el que hacer cosas positivas por nuestro entorno y por nosotros mismos.

No obstante, si crear un jardín o huerto es demasiado para comenzar, existen jardines de piedras o de arena, en los que ordenar dicha arena con un pequeño rastrillo. Ver moverse los pequeños granos de arena con el movimiento de sus manos, puede resultar hipnótico para los más pequeños. Se concentrarán en el movimiento, en ordenar ese espacio de la manera que les haga sentir bien. Se trataría de un jardín de rocas zen para niños. Esta es una manera fácil y efectiva de introducir la idea de la atención plena y la paz en los niños.


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