Son varios los riesgos a los que se exponen los menores debido a un mal uso de la tecnología, tecnología que ha irrumpido en nuestras vidas, sin que muchos sepamos adoptar medidas de seguridad. Frente a la potenciación de los beneficios que nos aporta, debemos reflexionar acerca de cómo guiar a niños y adolescentes en una cultura de la prevención.
Nos hablaba María José la semana pasada sobre una situación que muchas madres y muchos padres vivimos hoy en día: nuestros hijos nos piden tener un smartphone, y la verdad es que no sabemos muy bien qué factores valorar antes de decidir. Pero lo cierto, es que no solo se trata de si necesitan o no un teléfono móvil, puesto que si no están preparados para utilizarlo, se pueden encontrar con situaciones muy desagradables y difíciles de gestionar. Una de ellas es el ‘grooming’, que en definición de Pantallas Amigas se trata de: ‘cuando se produce un acecho sexual dónde previamente ha habido una estrategia de acercamiento, de engatusamiento, para ganarse la confianza del menor por parte del depredador sexual, obteniendo así ese elemento de fuerza con el que iniciar el chantaje’.
En otras palabras: el depredador sexual se acerca a un niño o adolescente a través de Internet (chats, Redes Sociales, whatsapp), se gana su confianza, y consigue que le facilite imágenes comprometidas (sin ropa, eróticas, ..). Una vez dado el primer paso, el adulto (que se hacía pasar por menor), extorsiona a su víctima, para conseguir más contenido. Frente al chantaje, el niño se puede sentir muy desprotegido, y podría inhibirse su capacidad de pedir ayuda, por eso, la evitación del riesgo es muy importante. Un siguiente paso en el acoso que no siempre se produce pero entra dentro de lo posible, es intentar establecer contacto físico con el menor.
Para moverse y relacionarse por la Red de forma segura, es importante cuidar la propia privacidad, y respetar la intimidad de los demás; además los niños deben ser capaces de negarse y pedir ayuda. En familias dónde se respeta a los niños, dónde se fomenta el diálogo y la confianza, dónde los mayores escuchan a los pequeños, puede ser más sencillo que un hijo sepa ejercer sus derechos; pero siempre los mensajes que les damos a nuestros hijos para que tengan cuidado, deberían ser reiterados, y también breves, a fin de que les resulte fácil interiorizarlos.

¿Cómo se expone un niño al grooming?
Todos tenemos mucho que aprender, y si se trata de la seguridad de los niños, es impensable creer que lo sabemos todo. Los acosadores sexuales en red no tienen un perfil específico, pero suelen disponer de tiempo y habilidades para rastrear perfiles y conversaciones de los menores. Los hay oportunistas (aprovechan fotos o datos de contenido sexual que encuentran), y específicos (piden explícitamente imágenes o encuentros). Para identificar a un acosador específico conviene conocer las fases habituales: enganche (primer contacto y afinidad), fidelización (crea dependencia y secreto), seducción (sube el tono y pide material íntimo) y acoso (chantaje y presión para más).
El contacto suele iniciarse en redes sociales, chats de videojuegos y mensajería. El agresor puede usar un perfil falso con edad y gustos similares, proponer llevar la charla a canales privados y aumentar progresivamente la intimidad. Puede ofrecer regalos reales o virtuales, favores o supuestas oportunidades. Con material comprometedor, intensifica la coacción, incluso presionando para un encuentro físico.
Si la prevención es inexistente, o no funciona; si nos hemos tenido que enfrentar a un episodio de grooming, deberemos guardar todas las pruebas necesarias. A saber: conversaciones, mensajes, capturas de pantalla, etc. Nunca se debe ceder al chantaje, y aquí es determinante el papel del adulto, y una vez que los padres lo saben, se pedirá ayuda al Centro de Internet Segura, la Policia Nacional o la Guardia Civil.
Señales de alerta de que un menor puede estar siendo víctima

- Cambios de comportamiento: aislamiento, irritabilidad o tristeza, pérdida de interés por actividades habituales y bajo rendimiento escolar.
- Secreto excesivo: uso intensivo del móvil por la noche, borrar historiales, cambiar de pantalla al acercarse un adulto o utilizar apps desconocidas.
- Regalos sin explicación: dispositivos, dinero, tarjetas o créditos en juegos sin origen claro.
- Nuevas amistades que la familia no conoce, reticencia a dar detalles o mencionar a personas mayores.
- Lenguaje sexual inusual: conversaciones o conocimientos no acordes a su edad.
- Privacidad extrema: contraseñas no compartidas, múltiples cuentas o perfiles alternativos y cambios súbitos de contraseñas.
Tácticas más usadas por los agresores

Los agresores manipulan con engaño y gradualidad. Crean cercanía emocional, intentan aislar al menor de su red de apoyo y fomentan el secreto con frases del tipo “esto es solo nuestro”. Suben el tono de la conversación, piden imágenes, y con ese “elemento de fuerza” chantajean pidiendo más material o encuentros bajo amenaza de difusión. En ocasiones, roban contraseñas o usan malware para obtener archivos, incluso sin que existan fotos previas.
Para reducir su margen de acción, es vital enseñar a identificar perfiles falsos, no aceptar solicitudes de desconocidos, desconfiar de llaves de juego o créditos “regalados” y entender que no hay culpa del menor cuando hay manipulación o coacción.
Las claves para luchar contra el grooming
Prevención: evita que el acosador obtenga las imágenes que le darían fuerza:
- No se proporciona información ni imágenes comprometedoras.
- Es aconsejable asegurar el equipo informático, configurar de forma segura la privacidad de las cuentas, y establecer contraseñas robustas.
- Se recomienda prestar atención a la utilización que otras personas hacen de imágenes e informaciones propias.
- Educar en pensamiento crítico y afectivo-sexual: comprender qué es la manipulación, reconocer peticiones inadecuadas y saber decir “no”.
- Configurar controles parentales, limitar la geolocalización, revisar permisos de cámara y micrófono y activar verificación en dos pasos.
- Acuerdos familiares: normas claras de tiempo, espacios comunes para pantallas y horarios sin dispositivos.
Afrontar: el grooming existe, si te lo crees podrás actuar mejor
- Cuando ocurre, no cedas al chantaje.
- Pide ayuda, enseña a tus hijos a pedirla.
- Limita la acción del acosador (revisar contactos, cambiar periódicamente de contraseña, ayuda a tu hijo a cambiar de perfil cuando sea necesario).
- Conserva todas las evidencias: mensajes, capturas, correos, archivos y metadatos.
- Bloquea al agresor cuando ya tengas pruebas y evita confrontaciones que puedan provocar la huida del perfil.
Intervención
- Es muy importante concretar qué ilegalidades ha cometido el acosador (coacciones, amenazas).
- Buscar pruebas de la actividad delictiva.
- Formular una denuncia.
- Acudir a recursos oficiales: INCIBE 017 para orientación, Policía Nacional (091), Guardia Civil (062) y Fundación ANAR (900 20 20 10) para apoyo especializado.
Añado a todo ello que durante el proceso, debemos proteger al menor y prestarle apoyo emocional
Hay fuentes que señalan en un 15 (aproximadamente) por ciento, el porcentaje de niños de 10 a 17 años que pueden haber recibido propuestas de tipo sexual. Creo sinceramente que es hora de reaccionar y comprometernos no solo en la protección de nuestros hijos, sino por un Internet más seguro.
Impacto en la salud mental y por qué el acompañamiento es clave

El grooming puede provocar ansiedad, sentimientos de culpa y vergüenza, baja autoestima, aislamiento, dificultades para confiar y, en casos graves, síntomas depresivos. El apoyo psicológico especializado ayuda a procesar el trauma, a distinguir la responsabilidad del adulto y a recuperar herramientas de afrontamiento. En casa, conviene escuchar sin juicio, validar emociones y evitar castigos que silencien al menor.
Rol de la familia, la escuela y la comunidad
Las familias deben mantenerse informadas y crear un entorno de confianza y diálogo. Las escuelas y entidades sociales pueden impartir talleres de ciudadanía digital, protocolos de actuación y vías discretas de ayuda (buzones, apps seguras). Fomentar una cultura de denuncia y colaboración con servicios especializados incrementa la protección y la respuesta temprana.
Marco legal y recursos de ayuda en España
El grooming está reconocido como delito en el Código Penal (art. 183 y concordantes). Se castiga el contacto con menores con fines sexuales, la propuesta de encuentro y la solicitud de material sexual, así como las amenazas o coacciones. Ante sospechas o evidencias:
- Llama a Policía Nacional (091) o Guardia Civil (062) y formula denuncia con las pruebas recopiladas.
- Recibe orientación en INCIBE 017 (gratuito y confidencial) sobre pasos técnicos y de seguridad.
- Contacta con Fundación ANAR (900 20 20 10) para apoyo psicológico y jurídico a menores y familias.
- Usa las herramientas de denuncia y bloqueo de la plataforma, pero primero guarda evidencias para no perder información útil.
Educación afectivo-sexual y ciudadanía digital
Una prevención sólida incluye educación en respeto, consentimiento y límites, así como habilidades para identificar relaciones asimétricas y manipuladoras. La conversación continua sobre intimidad, privacidad y gestión de errores (qué hacer si ya se envió algo) reduce el poder del chantaje y refuerza la idea de que pedir ayuda nunca es motivo de castigo.
Herramientas y supervisión activa sin invadir
La supervisión debe ser progresiva y proporcional a la edad. Es útil configurar la privacidad por defecto, activar 2FA, revisar permisos de cámara/micrófono, desactivar geolocalización innecesaria, mantener sistemas actualizados, usar gestores de contraseñas y acordar zonas y horarios comunes de uso de pantallas. El control parental puede ser una ayuda, no un sustituto del diálogo.
Si sospechas que tu hijo o hija está siendo víctima
Actúa con calma y apoyo. Habla sin culpabilizar, valida lo que sienta, y explica que no está solo. Reúne evidencias (capturas, enlaces, metadatos si es posible), cambia contraseñas, revisa dispositivos para malware y consulta con profesionales. Evita afrontamientos directos con el agresor; es preferible bloquear tras recopilar pruebas y denunciar por los canales oficiales.
Crear espacios de conversación, reforzar la autoestima y recordar que nadie puede exigir imágenes íntimas ni secretos a cambio de afecto, reduce la exposición al grooming y mejora la capacidad de reacción. Con educación, acompañamiento y denuncia, es posible transformar el entorno digital en un lugar más seguro para la infancia.
