Cómo actuar cuando el niño hace algo mal

Cuando los niños se portan mal a veces los padres no saben cómo reaccionar para hacerlo bien. No existe ningún manual de instrucciones con el que educar a los hijos. Pero lo que sí hay que tener presente es que hay que respetar a los niños, a su persona, a su forma de pensar. No puedes pretender que un niño de 5 años esté quieto mucho tiempo, ni que uno de 2 años no toque las cosas que tiene a su alrededor.

A continuación desde Madres Hoy vamos a explicarte algunas formas de actuar correctamente para que sepas qué hacer cuando tu hijo hace algo mal y que de ese modo, puedas corregir su comportamiento respetándole al máximo.

Advierte de las consecuencias

Pero hay algunas formas para poder actuar ante el comportamiento negativo de los niños. Un enfoque consiste en advertir a los niños una sola vez cuál es el comportamiento inadecuado y cuál será la consecuencia que habrá de forma inmediata en el caso de que no cese con su mal comportamiento. Para seguir este procedimiento deberás tener presente tres aspectos fundamentales.

Solo dilo una vez

Si tu hijo hace algo mal, solo dile lo que tiene que hacer una vez. Por qué no puede tener ese comportamiento y qué debe hacer para cambiarlo. Además, adviértele que si no cambia su comportamiento habrá una consecuencia específica.

Por ejemplo, si tu hijo se está subiendo a la cama, dile: ‘Deja de saltar en la cama porque te puedes caer y hacer daño. Si no lo haces antes de que cuente 3 tendrás que pensar durante 5 minutos’.Esta advertencia solo se dice una vez y se dice con un tono tranquilo pero firme. No se trata de gritar o levantar voces, tampoco de que tu hijo tenga miedo.

No des múltiples advertencias si no escucha

Si tu hijo interrumpe su comportamiento, entonces felicítale y agradece que haya escuchado y que haya hecho las cosas bien. Si no se detiene, no des más advertencias porque si no, las próximas veces esperará a que des más de una advertencia o a que te pongas nervioso/a hasta hacer caso. Si no hace caso, es momento de cumplir inmediatamente la consecuencia.

Después de la consecuencia, habla sobre lo ocurrido

Cuando haya pasado todo, después de la consecuencia tendrás que hablar con tu hijo para que reflexione sobre lo que ha pasado. Puedes expresarle que estás triste porque no ha hecho caso a la primera y que te preocupa que se caiga y que se haga daño. Dile que tu obligación es protegerle porque le amas.

Es muy importante que después de seguir estos tres principios básicos, seas consecuente con tus palabras y tus acciones, así tu hijo podrá aprender que cuando dices las cosas las dices de verdad y que no te ‘estás echando un farol’.

Consecuencias específicas

Las advertencias deben incluir consecuencias muy específicas y realistas para las acciones de los hijos. Si tus hijos saben que no cumplirás no te harán caso. Por ejemplo, si amenazas con dejarles en medio de la carretera, saben que no es cierto, no es una consecuencia válida y no cambiarán su comportamiento. Las consecuencias deben ser realistas para que se puedan cumplir inmediatamente. Los tiempos para pensar o quitar privilegios son las consecuencias inmediatas más utilizadas por los padres y los profesionales de la educación.

Para que el cambio de comportamiento sea efectivo, es necesario que los niños lo hagan desde el corazón, es decir, debe ser un cambio voluntario. Hay componentes clave para hablar con los niños y ayudarles a comprender el problema de conducta. Si un niño actúa solo por miedo a la consecuencia, entonces no estará cambiando el comportamiento realmente, por eso es tan importante hablar después con los niños para que reflexione sobre lo ocurrido. Los padres deben llegar a la raíz y al núcleo del problema. De esta forma, el corazón del niño se ve afectado y comprende su necesidad de cambio, sintiéndose mejor emocionalmente.

Ponte en su lugar para comunicarte bien con tu hijo

Para poder conseguir lo comentado en el párrafo anterior, es importante que te pongas en su lugar para poder entenderle. Tienes que hablarle mirándole a los ojos, poniéndote en su lugar. No intentes que tu hijo te escuche si le hablas desde otra habitación o si estás haciendo otra cosa diferente. Si realmente quieres comunicarte bien con tu hijo, deberás seguir estos consejos:

  • Agáchate y mírale a los ojos. Para poder hablar con tu hijo deberás agacharte para poder mirarle directamente a los ojos a su misma altura. Mantener un buen contacto visual es fundamental.
  • Usa su nombre. Para que tu hijo se sienta importante debes usar su nombre completo de forma amable cuando le estés hablando.
  • Habla suave y sé compasivo. La compasión es necesaria para que los niños se sientan queridos y comprendidos. Ellos no tienen toda nuestra experiencia de vida, sabiduría o actividad cerebral activa. Todavía están aprendiendo y creciendo, así que habla con compasión y comprensión reconociendo que tu hijo de tres años está actuando como un niño.
  • Mensajes simples. No utilices palabras muy complicadas o no te entenderá. Mantén un lenguaje simple y breve. Los niños tienen poca capacidad de atención y de retención, por lo que perderás su atención si dices frases complicadas.
  • Escucha cuando te habla. Cuando estés a la altura de tu hijo para mantener una buena comunicación, permite que él también pueda expresar sus sentimientos. Permite tiempo para que responda con sus propias palabras y escucha atentamente lo que te dice. Recuerda que su capacidad verbal es menor y deberás ser comprensivo con su mensaje y lo que te intenta transmitir.
  • Demuestra que le entiendes y le escuchas. Para demostrarle que le entiendes, deberás parafrasear sus palabras y asentir mientras te está hablando. Así se sentirá comprendido y escuchado. Hazle ver que entiendes su perspectiva aunque no estés siempre de acuerdo con lo que está diciendo.

A partir de ahora ya sabes cómo debes actuar cuando tus hijos tengan un comportamiento inapropiado. Recuerda que poniéndote nervioso/a o gritando no es la forma correcta.

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Consejos, Familia

Madre, maestra de educación especial, psicopedagoga y apasionada de la escritura y la comunicación. Fanática de la decoración y el buen gusto estoy siempre en un aprendizaje continuo... haciendo de mi pasión y mis aficiones, mi trabajo. Puedes visitar mi página web personal para estar al tanto de todo.

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