Adelantar etapas y destrezas académicas: ¿es adecuado?

Técnicas de estudio

Está de moda. Adelantar etapas o acelerar la adquisición de determinadas competencias es una aspiración que muchas madres y padres tienen en mente pensando que con ello, van a dar al mundo niños más brillantes y aptos para esta sociedad competitiva y tremendamente demandante.

De algún modo, es como si sumergiéramos a nuestros hijos en ese mundo de “Alicia a través del espejo” donde la Reina Roja le indicaba a la niña que para sobrevivir en su mundo no bastaba con correr, “tenía que correr más rápido” para destacar sobre el resto. Ahora bien… ¿garantizamos con ello que nuestros niños sean, efectivamente mejores que el resto? Más aún… ¿conseguiremos que esos alumnos consigan buenos resultados académicos? En “Madres hoy” te hablamos sobre este interesante tema tan de actualidad.

Las consecuencias de adelantar etapas y acelerar destrezas

No hace mucho algunos de nosotros nos sorprendíamos ante el actual objetivo de muchas familias británicas: conseguir que niños de 5 años adquirieran de forma temprana el proceso lecto-escritor. La idea es que a los 6 años los niños pasen por unas pruebas de acceso que les garantizarán obtener la educación más selecta y elitista de Reino Unido, para que con ello, tengan, supuestamente, el futuro garantizado.

Los parques de muchos barrios de Londres se han quedado vacíos de niños en edad de preescolar porque “están preparando sus oposiciones”. Es un dato algo aterrador, en especial, si tenemos en cuenta que se les está privando de algo reconocido por todos los organismos mundiales: el derecho a la infancia.

Boy reading book

Los riesgos de adelantar etapas

El caso de Reino Unido no es algo aislado. En la actualidad, son muchos lo centros de preescolar o infantil que buscan acelerar el proceso lecto-escritor, además de diversas nociones matemáticas. Se acabó colorear cuadernos, hacer puzzles, ensuciarse en el patio o plantar lentejas en yogures vacíos para ver cómo crecen las plantas día a día. Ahora hay prisa, ahora está prohibido salirse el renglón o simplemente, disfrutar de esa etapa en la que no preocuparse por nada y mirar con escepticismo cuando mamá nos dice que está estresada.

Ahora, tenemos a niños de 5 años con estrés y ansiedad. No obstante, veamos qué posibles consecuencias tiene el hecho de acelerar ciertas etapas en los niños:

  • El cerebro de nuestros hijos no estará completamente maduro hasta los 6-7 años. Es entonces cuando todas las redes neurales están cubiertas por mielina, cuando el impulso eléctrico es más intenso y la información puede transmitirse con mayor rapidez.
  • Hasta entonces, el cerebro de un niño es puramente receptivo y aprende por descubrimiento no por imposición.
  • No sirve de nada acelerar o intentar integrar un conocimiento si no existen estructuras neurológicas preparadas para recibir ese aprendizaje. Un niño que no controla aún la motricidad fina, que aún no ha adquirido ningún tipo de lateralidad o que sus hemisferios derecho aún no está preparado para descifrar letras, sonidos y grafismos, difícilmente conseguirá asumir el proceso lector.
  • Tampoco podemos olvidar algo esencial: un cerebro con estrés no es receptivo al aprendizaje. Si sometemos de forma temprana a estos niños a dichas situaciones, lo más probable es que condicione el mundo académico al miedo y una presión que aún no está preparado/a para asumir.

Introducir contenidos intelectuales de forma precoz retrasa el desarrollo intelectual

Puede parecernos algo impactante, pero el hecho de introducir contenidos intelectuales de forma precoz no solo no garantiza el éxito académico del niño, sino que interfiere en su desarrollo intelectual. ¿De qué nos sirve saltarnos etapas si aún no hemos integrado las anteriores? Es como quien desea poner el tejado en una casa sin antes haber construido los muros.

Walter Gilliam es director del centro de estudios para la infancia de la Universidad de Yale. Según su propia experiencia, los niños que habían estudiado en centros de preescolar donde se había acelerado la adquisición de la lectura, escritura y las nociones matemáticas, habían abandonado sus estudios en los ciclos superiores de enseñanza.

El cerebro del adolescente y sus etapas

Acelerar etapas no es sinónimo de éxito, no si el niño no lo necesita, como sería el caso de los niños con altas capacidades, a los que además, de ese apoyo intelectual adaptado a sus intereses se le debe acompañar siempre con unas buenas estrategias de Inteligencia Emocional.

Adelantar procesos intelectuales antes que académicos

Diferenciemos ahora dos términos esenciales: procesos intelectuales y académicos. Mientras este último englobaría por ejemplo las áreas instrumentales como lengua y matemáticas, los procesos intelectuales reflejan otra realidad mucho más interesante y beneficiosa:

  • La curiosidad
  • El descubrimiento
  • Inferir relaciones
  • Entender otros puntos de vista
  • Sacar conclusiones
  • Controlar la frustración
  • Mejorar la atención
  • Potenciar la imaginación y la creatividad
  • Desarrollar el sentido crítico

Todos estos procesos son los que de verdad, se alzan como verdaderamente útiles a la hora de trasmitir a un niño para que los integre a su ritmo pero de forma temprana. Es aquí donde se halla el auténtico “sustrato” que el día de mañana podrá permitir un buen aprendizaje académico.

El placer de salirse del margen

Un niño al que se le obliga a leer y a escribir a los 5 años es un niño que aprende de forma temprana qué es la frustración. Es, por encima de todo, un alumno que va a ver con terror todo lo que su futuro le va a traer: más presiones, más estrés, decepciones familiares y ante todo miedo. Nadie puede crecer con miedo, nadie puede dar lo mejor de sí si es educado con miedo.

  • Permitamos que los niños se salgan del margen cuando pintan y ante todo, respetemos lo que dicta la naturaleza: sus ritmos.
  • Hemos de entender que cada niño es único y excepcional. Los habrá que, efectivamente, sí se beneficien del adelanto de las etapas porque así lo marca su reloj cerebral, su maduración. Para ello hay que ser intuitivos y receptivos y ante todo, luchar en un medio académico y escolar que tiene la mala costumbre de educar a niños iguales para dar al mundo personas semejantes educadas en molde.

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No es lo adecuado. En Finlandia, referente siempre en materia educativa, los niños ingresan en el cole a los 7 años. Antes, han tenido tiempo de crecer a su ritmo mediante el juego y el placer de disfrutar de su primera infancia. Más tarde, se les evaluará de forma cualitativa, no cuantitativa.

Hemos de velar por el desarrollo armónico e integral de nuestros niños, respetando tiempos y mirando solo por su felicidad, no por las demandas de la propia sociedad.

 


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