La última encuesta oficial sobre consumo de sustancias en las aulas dibuja un panorama mucho más saludable que hace apenas unos años: entre los 14 y los 18 años, los niveles de alcohol, tabaco y cannabis caen a mínimos desde que hay registros. El trabajo, realizado a partir de 35.256 entrevistas en centros de secundaria de todo el país, confirma una tendencia a la baja sostenida y un cambio de hábitos entre los más jóvenes.
Aunque el alcohol continúa liderando las preferencias, la fotografía general es inequívoca: bajan las prevalencias en todos los periodos medidos, crece la percepción del riesgo y se consolida una forma de ocio menos ligada a la embriaguez. Sanidad y las comunidades afirman que las políticas de prevención y control están dando resultados, y piden no bajar la guardia con vapeadores y accesos prematuros.
Los datos clave del estudio

El alcohol sigue siendo la sustancia psicoactiva más extendida, pero con caídas notables: el 73,9% lo ha probado alguna vez, el 71% lo consumió en los últimos 12 meses y el 51,8% en el último mes, todos en descenso frente a la edición anterior. Las conductas de riesgo también retroceden a niveles muy bajos: borracheras en el último mes, 17,2%, y consumo en atracón (binge drinking), 24,7%.
La edad de inicio se mantiene estable: 13,9 años para el alcohol, 14,1 para el tabaco y el cigarrillo electrónico, y alrededor de los 15 para el cannabis. Estos marcadores, históricamente tempranos, refuerzan la necesidad de reforzar el control de venta y la educación preventiva.
- Alcohol (último mes): 51,8%; borracheras: 17,2%.
- Tabaco (últimos 30 días): 15,5%; consumo diario: 4,3% (mínimo de la serie).
- Cannabis (último mes): 11,6%, el dato más bajo registrado.
- Vapeo: 27,1% en el último mes (estable); 49,5% alguna vez (−5 puntos).
Canarias y Murcia, dos espejos autonómicos
El archipiélago canario presenta una de las fotografías más favorables: prevalencia más baja en consumo de tabaco, alcohol y episodios de borrachera. En alcohol, un 43,3% lo tomó en los últimos 30 días (ocho puntos menos que hace dos años) y la embriaguez reciente cae al 10,2%, la cifra más baja entre comunidades.
En cannabis, Canarias registra descensos respecto a 2023, aunque algunos indicadores aún superan la media estatal. La edad de inicio en las islas se mantiene en torno a los 13,9 años para el alcohol, 14,1 para tabaco y 14,9 para cannabis.
En la Región de Murcia, el 42% del alumnado reconoce haberse emborrachado alguna vez, el 36,6% en el último año y el 16% en el último mes, también en trayectoria descendente. Los datos autonómicos, con matices, confirman el patrón general a la baja observado en el conjunto del país.
Tabaco y vapeo: mínimos históricos y alerta emergente

El tabaco firma su mejor registro histórico: 27,3% lo ha fumado alguna vez (−6,1 puntos respecto a 2023), 21,2% en los últimos 12 meses y 15,5% en el último mes. El consumo diario cae al 4,3%, cifras inéditas desde los noventa; además, casi la mitad de quienes fuman afirma haber intentado dejarlo en el último año.
El uso de cigarrillos electrónicos y vapeadores se mantiene elevado, pero con señales positivas: 49,5% los ha probado (−5 puntos) y 40,8% los usó en el último año (descenso notable). La prevalencia en el último mes ronda el 27,1%, estable, con una percepción de riesgo al alza que ya alcanza el 57,3% (+18,5 puntos).
El patrón de uso del vapeo también importa: 4 de cada 10 usuarios no añaden sustancias (solo vapor), la mitad utiliza nicotina y en torno a un 10% incorpora derivados del cannabis. Sanidad advierte de su papel como posible puerta de entrada al tabaco convencional y ha planteado reforzar su regulación para equiparar restricciones y proteger a los menores.
Por sexo se observa una brecha conocida: mayor consumo de drogas legales entre chicas (alcohol, tabaco e hipnosedantes) y mayor presencia de los chicos en ilegales como cannabis, cocaína o éxtasis. La diferencia se amplía con la edad, por lo que los expertos recomiendan intervenciones de género específicas.
Cannabis, hipnosedantes y otras sustancias: retrocesos sostenidos
El cannabis continúa siendo la droga ilegal con mayor presencia, pero en mínimos de la serie: 21% lo ha probado alguna vez, 15,5% en el último año y 11,6% en el último mes. La percepción de riesgo por consumo habitual alcanza un récord, con un 94,1% de estudiantes que lo considera perjudicial, incluso por encima del tabaco.
Los hipnosedantes (tranquilizantes y somníferos) registran el primer descenso desde 2014 en la categoría “alguna vez en la vida”, hasta el 17,9%. El uso sin receta se sitúa en el 9,5%, estable respecto al año previo, con mayor prevalencia en chicas y un incremento con la edad. Sanidad señala esta área como prioritaria de prevención no médica.
También retroceden otras sustancias: cocaína alguna vez en la vida, 1,6%; alucinógenos, 1,4%; e inhalables volátiles, 2%. Son cifras bajas en la población escolar, si bien se recomienda mantener campañas específicas de percepción de riesgo y acceso.
Más allá de las drogas, el consumo de bebidas energéticas desciende a su nivel más bajo desde 2016, con un 38,6% en el último mes. Estos productos, frecuentemente asociados al ocio nocturno y al deporte recreativo, siguen en el radar de salud pública por su impacto en sueño y concentración.
Políticas públicas y mirada europea
Los datos en España van en línea con la mayoría de países europeos. Delegación del Plan Nacional sobre Drogas y Sanidad atribuyen el descenso a intervenciones acumuladas en el tiempo: leyes antitabaco de 2006 y 2011, controles de venta, campañas en centros educativos y desnormalización del consumo. El Ministerio trabaja para ampliar espacios libres de humo (terrazas, ocio al aire libre, centros deportivos) y para desarrollar una ley estatal de alcohol en menores.
Con el foco puesto en vapeadores y accesos prematuros, la estrategia pasa por combinar regulación, vigilancia y educación: política pública y conciencia social para sostener la tendencia y evitar repuntes. El cambio cultural ya se nota en las aulas; ahora el reto es consolidarlo fuera de ellas.
La fotografía que deja el estudio es nítida: menos consumo, más cautela y hábitos más saludables entre los adolescentes. Persisten desafíos —alcohol muy presente, vapeo elevado, brechas de género—, pero la dirección es favorable y muestra que las medidas de prevención, regulación y sensibilización están funcionando.

