Adolescentes en España más sanos que nunca: así cae el consumo de alcohol, tabaco y cannabis

  • Mínimos históricos en alcohol, tabaco y cannabis entre 14 y 18 años.
  • El alcohol sigue siendo la sustancia más consumida, pero bajan borracheras y atracones.
  • El vapeo se mantiene alto en el último mes, aunque desciende el uso en el año y aumenta la percepción de riesgo.
  • Primer descenso en hipnosedantes desde 2014 y retrocesos en otras drogas.

Salud de adolescentes en España

La última encuesta oficial sobre consumo de sustancias en las aulas dibuja un panorama mucho más saludable que hace apenas unos años: entre los 14 y los 18 años, los niveles de alcohol, tabaco y cannabis caen a mínimos desde que hay registros. El trabajo, realizado a partir de 35.256 entrevistas en centros de secundaria de todo el país, confirma una tendencia a la baja sostenida y un cambio de hábitos entre los más jóvenes.

Aunque el alcohol continúa liderando las preferencias, la fotografía general es inequívoca: bajan las prevalencias en todos los periodos medidos, crece la percepción del riesgo y se consolida una forma de ocio menos ligada a la embriaguez. Sanidad y las comunidades afirman que las políticas de prevención y control están dando resultados, y piden no bajar la guardia con vapeadores y accesos prematuros.

Los datos clave del estudio

Indicadores de salud juvenil en España

El alcohol sigue siendo la sustancia psicoactiva más extendida, pero con caídas notables: el 73,9% lo ha probado alguna vez, el 71% lo consumió en los últimos 12 meses y el 51,8% en el último mes, todos en descenso frente a la edición anterior. Las conductas de riesgo también retroceden a niveles muy bajos: borracheras en el último mes, 17,2%, y consumo en atracón (binge drinking), 24,7%.

La edad de inicio se mantiene estable: 13,9 años para el alcohol, 14,1 para el tabaco y el cigarrillo electrónico, y alrededor de los 15 para el cannabis. Estos marcadores, históricamente tempranos, refuerzan la necesidad de reforzar el control de venta y la educación preventiva.

  • Alcohol (último mes): 51,8%; borracheras: 17,2%.
  • Tabaco (últimos 30 días): 15,5%; consumo diario: 4,3% (mínimo de la serie).
  • Cannabis (último mes): 11,6%, el dato más bajo registrado.
  • Vapeo: 27,1% en el último mes (estable); 49,5% alguna vez (−5 puntos).

Canarias y Murcia, dos espejos autonómicos

El archipiélago canario presenta una de las fotografías más favorables: prevalencia más baja en consumo de tabaco, alcohol y episodios de borrachera. En alcohol, un 43,3% lo tomó en los últimos 30 días (ocho puntos menos que hace dos años) y la embriaguez reciente cae al 10,2%, la cifra más baja entre comunidades.

En cannabis, Canarias registra descensos respecto a 2023, aunque algunos indicadores aún superan la media estatal. La edad de inicio en las islas se mantiene en torno a los 13,9 años para el alcohol, 14,1 para tabaco y 14,9 para cannabis.

En la Región de Murcia, el 42% del alumnado reconoce haberse emborrachado alguna vez, el 36,6% en el último año y el 16% en el último mes, también en trayectoria descendente. Los datos autonómicos, con matices, confirman el patrón general a la baja observado en el conjunto del país.

Tabaco y vapeo: mínimos históricos y alerta emergente

Consumo de tabaco y vapeo en adolescentes

El tabaco firma su mejor registro histórico: 27,3% lo ha fumado alguna vez (−6,1 puntos respecto a 2023), 21,2% en los últimos 12 meses y 15,5% en el último mes. El consumo diario cae al 4,3%, cifras inéditas desde los noventa; además, casi la mitad de quienes fuman afirma haber intentado dejarlo en el último año.


El uso de cigarrillos electrónicos y vapeadores se mantiene elevado, pero con señales positivas: 49,5% los ha probado (−5 puntos) y 40,8% los usó en el último año (descenso notable). La prevalencia en el último mes ronda el 27,1%, estable, con una percepción de riesgo al alza que ya alcanza el 57,3% (+18,5 puntos).

El patrón de uso del vapeo también importa: 4 de cada 10 usuarios no añaden sustancias (solo vapor), la mitad utiliza nicotina y en torno a un 10% incorpora derivados del cannabis. Sanidad advierte de su papel como posible puerta de entrada al tabaco convencional y ha planteado reforzar su regulación para equiparar restricciones y proteger a los menores.

Por sexo se observa una brecha conocida: mayor consumo de drogas legales entre chicas (alcohol, tabaco e hipnosedantes) y mayor presencia de los chicos en ilegales como cannabis, cocaína o éxtasis. La diferencia se amplía con la edad, por lo que los expertos recomiendan intervenciones de género específicas.

Cannabis, hipnosedantes y otras sustancias: retrocesos sostenidos

Tendencia del consumo de cannabis e hipnosedantes

El cannabis continúa siendo la droga ilegal con mayor presencia, pero en mínimos de la serie: 21% lo ha probado alguna vez, 15,5% en el último año y 11,6% en el último mes. La percepción de riesgo por consumo habitual alcanza un récord, con un 94,1% de estudiantes que lo considera perjudicial, incluso por encima del tabaco.

Los hipnosedantes (tranquilizantes y somníferos) registran el primer descenso desde 2014 en la categoría “alguna vez en la vida”, hasta el 17,9%. El uso sin receta se sitúa en el 9,5%, estable respecto al año previo, con mayor prevalencia en chicas y un incremento con la edad. Sanidad señala esta área como prioritaria de prevención no médica.

También retroceden otras sustancias: cocaína alguna vez en la vida, 1,6%; alucinógenos, 1,4%; e inhalables volátiles, 2%. Son cifras bajas en la población escolar, si bien se recomienda mantener campañas específicas de percepción de riesgo y acceso.

Más allá de las drogas, el consumo de bebidas energéticas desciende a su nivel más bajo desde 2016, con un 38,6% en el último mes. Estos productos, frecuentemente asociados al ocio nocturno y al deporte recreativo, siguen en el radar de salud pública por su impacto en sueño y concentración.

Políticas públicas y mirada europea

Los datos en España van en línea con la mayoría de países europeos. Delegación del Plan Nacional sobre Drogas y Sanidad atribuyen el descenso a intervenciones acumuladas en el tiempo: leyes antitabaco de 2006 y 2011, controles de venta, campañas en centros educativos y desnormalización del consumo. El Ministerio trabaja para ampliar espacios libres de humo (terrazas, ocio al aire libre, centros deportivos) y para desarrollar una ley estatal de alcohol en menores.

Con el foco puesto en vapeadores y accesos prematuros, la estrategia pasa por combinar regulación, vigilancia y educación: política pública y conciencia social para sostener la tendencia y evitar repuntes. El cambio cultural ya se nota en las aulas; ahora el reto es consolidarlo fuera de ellas.

La fotografía que deja el estudio es nítida: menos consumo, más cautela y hábitos más saludables entre los adolescentes. Persisten desafíos —alcohol muy presente, vapeo elevado, brechas de género—, pero la dirección es favorable y muestra que las medidas de prevención, regulación y sensibilización están funcionando.

Niña sirviendo leche
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