Ahogamientos infantiles: qué estamos haciendo mal los adultos

Niños jugando al borde de la piscina.

Un niño de 10 años se ahogó ayer en una piscina de Vilanova i la Geltrú, aunque no es el primer ahogamiento por inmersión de este año, y ojalá fuera el último, pero para que esto pudiera ser posible hace falta mucha más visibilización y consciencia acerca de este tema tan preocupante. Aproximadamente, un 80 por ciento de ahogamientos en población infantil son evitables, y los principales factores de riesgo son la inexistencia de barreras físicas de protección (que impedirían a los peques llegar al agua) y poca supervisión por parte de los adultos.

Las niñas y los niños de menos de 5 años son un colectivo de riesgo importante, incluso si ya saben flotar, porque su corta edad les dificulta mantenerse en calma. También lo son los adolescentes (entre 10 y 15 años) porque se confían y comenten imprudencias (también por otras razones). Tras los accidentes de tráfico, los ahogamientos son la segunda causa de mortalidad accidental hasta los 19 años. Desde hace unos años se ha creado una falsa seguridad en las piscinas particulares o comunitarias (y en estas últimas se ahogan muchos niños). Se cree que como no es el mar, como no hay corrientes, como no… no pasa nada y no pueden ocurrir ahogamientos.

Pero sí: un resbalón y caída al agua sin que nadie mire, un bebé que accede porque no hay vallas de protección, una niña con flotador que se da la vuelta y queda con la cabeza dentro del agua. Lucía mi pediatra, cuenta en este post que en la urbanización dónde vive, los vecinos se negaban a colocar vallas alrededor de la piscina, porque eran antiestéticas. ¡Madre mía que mal que estamos! ¿en serio? ¿está la estética por encima de la seguridad de los niños?
Niño entrando al mar

Si vas con los peques a bañaros: les vigilas y punto.

Hay una regla llamada “10-20” que emerge de la campaña promovida por Emergpencies Setmil SL y Asociación Nacional de Seguridad Infantil, a la que Madres Hoy se adhirió. Son coordinadas vitales para salvar vidas… Es fácil: nuestra distancia respecto la del menor tiene que ser tal que no tardemos más de 20 segundos en llegar hasta ella o él; y además no podemos estar más de 10 segundos sin vigilar.

¿Qué errores estamos cometiendo los adultos.

A mi modo de ver, y sobre todo después de haber revisado otras publicaciones y documentación, son estos:

Pensamos que si el niño se está ahogando lo sabremos y podremos rescatarle.

Pues resulta que no: los ahogamientos suelen ser silenciosos. No agitan los brazos y gritan, eso es en las películas… pero si que bracean e intentan mantener la cabeza fuera del agua para no quedarse sin oxígeno. Un niño relativamente inmóvil, que poco a poco va perdiendo las fuerzas y acaba sumergiéndose, quedando a merced del agua.

El siguiente vídeo es duro, es muy duro… no sólo porque vemos como el peque pierde la vida, sino debido a la indiferencia con la que otros usuarios de la piscina, pasan por su lado, ignorando que está inconsciente. Aclaro que unas informaciones hablaron en su día de que el niño falleció ahogado, otras fuentes hablan de que le salvaron la vida, en estos momentos no sé qué es lo que realmente ocurrió.

Ahora vengo es un momentito…

Y el momentito se hace eterno, porque 27 segundos son suficientes para que el niño se ahogue. ¿De verdad vale la pena dejar de mirar para ir al chiringuito a por helados? ¿Tienes que ir a saludar a esa conocida justamente cuando la seguridad de los peques depende de ti y solo de ti?

Si nos organizamos mejor, podemos atender los imprevistos sin levantarnos de la arena, sobre la que no dejamos de mirar constantemente el baño de los niños. La nevera portátil con agua, frutas y bocadillos, toallas secas y otras de repuesto, la crema de protección, una bolsa vacía para los desechos, etc. Y si ocurre un imprevisto con alguno de los peques, pues los sacas a todos del agua y os vais al puesto de los socorristas. Eso si vas sola, porque si vas en familia o con amigas, lo que tenéis que hacer es organizar turnos de supervisión.
Niña con gafas de sol nadando en la piscina.

A ver ese mensaje que me ha llegado.

Pues no… ¿qué se te ha perdido en el móvil o la tablet? Si alguien quiere localizarte para comentarte algo importante, te llamará, no te dejará comentarios en Instagram, ni te enviará un WhatsApp, ¡por favor, que ya no tenemos 16 años! Si bajas la mirada, te pierdes, porque del WhatsApp, saltas a Facebook, revisas los me gusta de tu cuenta en twitter, y suma y sigue.

Te has tomado dos, o más copas.

¿Quién en su sano juicio piensa que podemos estar al 100 % bajo los efectos del alcohol? Proteger la vida de los niños es una tarea muy importante y de mucha dedicación.

¡Qué bien que haya socorrista! Así podré leer.

¿Cómo leer? El socorrista de la piscina municipal no está para hacer de cuidador principal de tus hijos, su cometido es otro. No podemos delegar la tarea de vigilar a los propios hijos, y menos aún en un espacio público, en el que en un momento perdemos de vista la cabecita de los niños.

¿Piscina privada o comunitaria?

Instalad vallas de protección y no dejéis nunca elementos de flotación o juguetes de agua dentro cuando ya todos hayan acabado de bañarse. Estos elementos son demasiado llamativos y podían atraer a niños muy pequeños que se acercaran al borde para cogerlos.
Niña corriendo en la orilla.

Nada de churros, flotadores o manguitos.

Aquí lo explicamos, ¡no hay que confiar jamás en ellos! Podrían daros un susto, no son verdaderos sistemas de protección.

Esperamos contribuir a un verano más seguro para las niñas y los niños, y sobre todo libre de ahogamientos.


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